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El pasajero

penabad57

Poeta veterano en el portal
El trirreme parte, la voz del cómitre, en la proa algarabía,
cascos alados, espadas que agitan el aire a la conquista de Troya.
En el azul insolente del mar la ballena y su espiráculo, hiere un arpón
de plata su nombre, gran cetáceo que morirá libre bajo las amuras
del Pequod. Más allá de los acantilados ocres ya no hay niebla, la aridez
y el polvo son una piel oscura, los jinetes con alfanje, Alá en los labios,
asedian Bizancio, caerá la cruz enjoyada, la fe huye de las iglesias,
el pánico es gris como una rata vieja. En las estepas de Mongolia
los ojos rasgados, las pieles de Uro, las yeguas blancas, el furor
de la ambición recorren las líneas de la cristiandad, Atila ríe a la luz
de un fuego hostil. En las islas del Japón los monjes rezan bajo
pérgolas floridas, la palidez de lo místico, la majestad del Shogun,
un Samurái vencido por la sed de amor, Mishima dixit. En Norteamérica
galopan los cowboys entre cactus y montañas calizas, al pistolero
le tiembla la mano porque sabe que cuando llegue el plenilunio
todos los asesinos serán Pat Garrett; la última diligencia recorre
el páramo, los apaches nunca duermen. Los ríos del sur, la marca
del indio, los templos de piedra en los valles de México, Pico
Viejo bajo la bruma, dicen que Atahualpa murió un jueves,
en España no lo recuerdan. Europa cabalga un toro imperial,
guerras y odio bajo el palio del rey, dinastías carmesí como
la sangre de los Papas, historias de religión que enfrentan luz
y sombra, hace mucho que Hitler ha muerto, Franco también.
Subido al barco rojo, camino de otras islas, las Cíes, galeote yo
en el año dos mil veintiuno de nuestro señor, a trece de julio.

 
Última edición:
El trirreme parte, la voz del cómitre, en la proa algarabía,
cascos alados, espadas que agitan el aire a la conquista de Troya.
En el azul insolente del mar la ballena y su espiráculo, hiere un arpón
de plata su nombre, gran cetáceo que morirá libre bajo las amuras
del Pequod. Más allá de los acantilados ocres ya no hay niebla, la aridez
y el polvo son una piel oscura, los jinetes con alfanje, Alá en los labios,
asedian Bizancio, caerá la cruz enjoyada, la fe huye de las iglesias,
el pánico es gris como una rata vieja. En las estepas de Mongolia
los ojos rasgados, las pieles de Uro, las yeguas blancas, el furor
de la ambición recorren las líneas de la cristiandad, Atila ríe a la luz
de un fuego hostil. En las islas del Japón los monjes rezan bajo
pérgolas floridas, la palidez de lo místico, la majestad del Shogun,
un Samurái vencido, Mishima dixit. En Norteamérica galopan
los cowboys entre cactus y montañas calizas, al pistolero le
tiembla la mano porque sabe que cuando llegue el plenilunio
todos los asesinos serán Pat Garrett, la última diligencia recorre
el páramo, los apaches nunca duermen. Los ríos del sur, la marca
del indio, los templos de piedra en los valles de México, Pico
Viejo bajo la bruma, dicen que Atahualpa murió un jueves,
en España no lo recuerdan. Europa cabalga un toro imperial,
guerras y odio bajo el palio del rey, dinastías carmesí como
la sangre de los Papas, historias de religión que enfrentan luz
y sombra, hace mucho que Hitler ha muerto, Franco también.
Subido al barco rojo, camino de otras islas, las Cíes, galeote yo
en el año dos mil veintiuno de nuestro señor, a trece de julio.

Una estupenda obra, y una estupenda lectura, amigo penabad57. Saludos, que tengas una buena semana.
 
Europa cabalga un toro imperial,/guerras y odio bajo el palio del rey, /dinastías carmesí como la sangre de los Papas,
Admirable síntesis con visión surrealista caleidoscópica de la Historia. Muchos somos grumetes en ese barco fantasmagórico en el que la cruzas, y algunos esperamos la Circe redentora que nos convierta en cerdos felices. Aunque sumergidos en tu texto, tal vez ya lo seamos... Un fuerte abrazo, amigo mío. Qué espléndido poema...
miguel
 
El trirreme parte, la voz del cómitre, en la proa algarabía,
cascos alados, espadas que agitan el aire a la conquista de Troya.
En el azul insolente del mar la ballena y su espiráculo, hiere un arpón
de plata su nombre, gran cetáceo que morirá libre bajo las amuras
del Pequod. Más allá de los acantilados ocres ya no hay niebla, la aridez
y el polvo son una piel oscura, los jinetes con alfanje, Alá en los labios,
asedian Bizancio, caerá la cruz enjoyada, la fe huye de las iglesias,
el pánico es gris como una rata vieja. En las estepas de Mongolia
los ojos rasgados, las pieles de Uro, las yeguas blancas, el furor
de la ambición recorren las líneas de la cristiandad, Atila ríe a la luz
de un fuego hostil. En las islas del Japón los monjes rezan bajo
pérgolas floridas, la palidez de lo místico, la majestad del Shogun,
un Samurái vencido, Mishima dixit. En Norteamérica galopan
los cowboys entre cactus y montañas calizas, al pistolero le
tiembla la mano porque sabe que cuando llegue el plenilunio
todos los asesinos serán Pat Garrett, la última diligencia recorre
el páramo, los apaches nunca duermen. Los ríos del sur, la marca
del indio, los templos de piedra en los valles de México, Pico
Viejo bajo la bruma, dicen que Atahualpa murió un jueves,
en España no lo recuerdan. Europa cabalga un toro imperial,
guerras y odio bajo el palio del rey, dinastías carmesí como
la sangre de los Papas, historias de religión que enfrentan luz
y sombra, hace mucho que Hitler ha muerto, Franco también.
Subido al barco rojo, camino de otras islas, las Cíes, galeote yo
en el año dos mil veintiuno de nuestro señor, a trece de julio.

Tu mirada sobre los hechos es como un filtro de creatividad que transforma en arte lo que por allí pasa.
Excelente trabajo.
Un abrazo.
 
Admirable síntesis con visión surrealista caleidoscópica de la Historia. Muchos somos grumetes en ese barco fantasmagórico en el que la cruzas, y algunos esperamos la Circe redentora que nos convierta en cerdos felices. Aunque sumergidos en tu texto, tal vez ya lo seamos... Un fuerte abrazo, amigo mío. Qué espléndido poema...
miguel
Gracias, Miguel, por la lectura y el comentario que dejas. Un abrazo, amigo.
 
El trirreme parte, la voz del cómitre, en la proa algarabía,
cascos alados, espadas que agitan el aire a la conquista de Troya.
En el azul insolente del mar la ballena y su espiráculo, hiere un arpón
de plata su nombre, gran cetáceo que morirá libre bajo las amuras
del Pequod. Más allá de los acantilados ocres ya no hay niebla, la aridez
y el polvo son una piel oscura, los jinetes con alfanje, Alá en los labios,
asedian Bizancio, caerá la cruz enjoyada, la fe huye de las iglesias,
el pánico es gris como una rata vieja. En las estepas de Mongolia
los ojos rasgados, las pieles de Uro, las yeguas blancas, el furor
de la ambición recorren las líneas de la cristiandad, Atila ríe a la luz
de un fuego hostil. En las islas del Japón los monjes rezan bajo
pérgolas floridas, la palidez de lo místico, la majestad del Shogun,
un Samurái vencido por la sed de amor, Mishima dixit. En Norteamérica
galopan los cowboys entre cactus y montañas calizas, al pistolero
le tiembla la mano porque sabe que cuando llegue el plenilunio
todos los asesinos serán Pat Garrett; la última diligencia recorre
el páramo, los apaches nunca duermen. Los ríos del sur, la marca
del indio, los templos de piedra en los valles de México, Pico
Viejo bajo la bruma, dicen que Atahualpa murió un jueves,
en España no lo recuerdan. Europa cabalga un toro imperial,
guerras y odio bajo el palio del rey, dinastías carmesí como
la sangre de los Papas, historias de religión que enfrentan luz
y sombra, hace mucho que Hitler ha muerto, Franco también.
Subido al barco rojo, camino de otras islas, las Cíes, galeote yo
en el año dos mil veintiuno de nuestro señor, a trece de julio.

Con solemnidad historica has creado una vision transformadora de los instante. ir a lomos
de ese barco y gestionar el testico de las facetadas esencias de visionado paseos..., uno
puede subirse a esa nave y cruzar asi la felicidad del poeta que sugestiona vivencias.
bellissimo y original poema. saludos afectuosos de luzyabsenta
 
Con solemnidad historica has creado una vision transformadora de los instante. ir a lomos
de ese barco y gestionar el testico de las facetadas esencias de visionado paseos..., uno
puede subirse a esa nave y cruzar asi la felicidad del poeta que sugestiona vivencias.
bellissimo y original poema. saludos afectuosos de luzyabsenta
Agradezco, LUZYABSENTA, la lectura y el comentario que dejas. Un saludo cordial.
 

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