babiano
Poeta fiel al portal
Abre a la luz que llama
en la puerta, que viene a observarte
como se observa a la inmortalidad desde lejos,
al impreciso pasillo que nos lleva al viernes,
al silencio doméstico que nos cierra el libro
como se cierran las cortinas, para que nada
deslumbre.
Apaga la luz artificial.
Toca la pared que te agarra a la cintura.
Siente que hace calor a tu espalda,
que del otro lado de la cortina
empieza otro mundo más oscuro.
El resto de esta historia depende
de cómo abras, de cómo nos incendiemos
sin orden en las habitaciones,
de cómo se morirá nuestro olor,
solo, en el pasillo más largo de mi vida.
en la puerta, que viene a observarte
como se observa a la inmortalidad desde lejos,
al impreciso pasillo que nos lleva al viernes,
al silencio doméstico que nos cierra el libro
como se cierran las cortinas, para que nada
deslumbre.
Apaga la luz artificial.
Toca la pared que te agarra a la cintura.
Siente que hace calor a tu espalda,
que del otro lado de la cortina
empieza otro mundo más oscuro.
El resto de esta historia depende
de cómo abras, de cómo nos incendiemos
sin orden en las habitaciones,
de cómo se morirá nuestro olor,
solo, en el pasillo más largo de mi vida.