El pastor agradecido

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Cerca del cielo,

en lo alto del monte,

vivía una brujita

a la que le gustaba cantar



Un pastor

subió un día

a la punta del monte,

tropezó

y una pierna se rompió.



La bruja

que sabía algo de huesos,

se acercó al pastor

y le preguntó:

¿qué te ha pasado?.



Metí la pierna en un hoyo

y creo que está rota.



La brujita

cogió dos varas

y unas telas viejas

y despacio

vendó la pierna al pastor.



Enseguida

le dejó de doler.



La bruja cuidó de él

y del rebaño.



A los quince días

le hizo unos cayados

en forma de muletas

y le dijo:



Poco a poco

puedes bajar al pueblo.



Pasado el tiempo,

en un soleado domingo,

el pastor,

en agradecimiento,

le subió a la brujita

quesos y leche

y una linda ovejita.
 
Linda historia con agradecido final como moraleja nos compartes, amiga María, con gran imaginación.

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Cerca del cielo,

en lo alto del monte,

vivía una brujita

a la que le gustaba cantar



Un pastor

subió un día

a la punta del monte,

tropezó

y una pierna se rompió.



La bruja

que sabía algo de huesos,

se acercó al pastor

y le preguntó:

¿qué te ha pasado?.



Metí la pierna en un hoyo

y creo que está rota.



La brujita

cogió dos varas

y unas telas viejas

y despacio

vendó la pierna al pastor.



Enseguida

le dejó de doler.



La bruja cuidó de él

y del rebaño.



A los quince días

le hizo unos cayados

en forma de muletas

y le dijo:



Poco a poco

puedes bajar al pueblo.



Pasado el tiempo,

en un soleado domingo,

el pastor,

en agradecimiento,

le subió a la brujita

quesos y leche

y una linda ovejita.

Qué historia más entrañable, María, y con ese mensaje tan positivo. Ha sido un gusto leerte. Buen día y un abrazo,

Eva
 
Cerca del cielo,

en lo alto del monte,

vivía una brujita

a la que le gustaba cantar



Un pastor

subió un día

a la punta del monte,

tropezó

y una pierna se rompió.



La bruja

que sabía algo de huesos,

se acercó al pastor

y le preguntó:

¿qué te ha pasado?.



Metí la pierna en un hoyo

y creo que está rota.



La brujita

cogió dos varas

y unas telas viejas

y despacio

vendó la pierna al pastor.



Enseguida

le dejó de doler.



La bruja cuidó de él

y del rebaño.



A los quince días

le hizo unos cayados

en forma de muletas

y le dijo:



Poco a poco

puedes bajar al pueblo.



Pasado el tiempo,

en un soleado domingo,

el pastor,

en agradecimiento,

le subió a la brujita

quesos y leche

y una linda ovejita.
Bonito cuento, María, ya podía haber más brujitas por ahí.
Tenemos que ayudarnos los unos a los otros para hacer que la vida sea más agradable, si señor. :)
Un abrazo y feliz fin de semana.
Javier
 
Última edición:
Cerca del cielo,

en lo alto del monte,

vivía una brujita

a la que le gustaba cantar



Un pastor

subió un día

a la punta del monte,

tropezó

y una pierna se rompió.



La bruja

que sabía algo de huesos,

se acercó al pastor

y le preguntó:

¿qué te ha pasado?.



Metí la pierna en un hoyo

y creo que está rota.



La brujita

cogió dos varas

y unas telas viejas

y despacio

vendó la pierna al pastor.



Enseguida

le dejó de doler.



La bruja cuidó de él

y del rebaño.



A los quince días

le hizo unos cayados

en forma de muletas

y le dijo:



Poco a poco

puedes bajar al pueblo.



Pasado el tiempo,

en un soleado domingo,

el pastor,

en agradecimiento,

le subió a la brujita

quesos y leche

y una linda ovejita.
Una bonita historia que culmina con un gesto de agradecimiento.
Mucha enseñanza en esta poesía.

Saludos
 

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