Yeray
Poeta asiduo al portal
EL PASTOR Y LA CAMPESINA
Con su manta
ataja el frío
por los filos
de la cumbre.
Con su sombrero tocao
y el garrote en la mano
caminando va
con su rebaño.
Cientoveinte cabezas lleva
desde la Retamilla a Tejeda,
cruzando por riscos y veredas.
Llega la noche
y la Luna compañera
alumbra el camino
que aún le queda.
Cuando amanece
el cielo mira
y las primeras cabañuelas contempla,
tiene que apurarse
porque la lluvia ya llega.
Comienza a llover
y el pastor se aguarece,
debajo de los riscos
o en alguna cueva.
Corbato cuida el rebaño
mientras el pastor se alimenta,
sacando de su zurrón el gofio
y el queso que le queda.
El pastor sigue su marcha
entre almendros y retamas,
por un camino real se encuentra
a una mujer y a un poeta.
El poeta,
en una piedra sentado
escribiendo está.
Admira el paisaje,
al pastor que llega
y a esa mujer tan bella
que en la acequia
lavando espera.
El hombre de letras
que inspiración buscaba
al ver a la campesina
y al pastor,
este poema dedicaba.
El pastor,
hacia la mujer se dirige,
ella su cabeza levanta,
él unas palabras le dice
y la campesina con un beso,
lo calla.
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