Babel
Poeta asiduo al portal
Dedicado a la muerte de mi gran amigo
Cuando los más oscuros presagios
se hicieron tangibles...
Cuando tu piel, por plomiza telaraña,
fue prendida...
No te vi llorar.
Las fiebres nocturnas
secaron tus huesos.
Los grises días
dejaron soledad y agonía.
Se quedaron las toses y el sarcoma
a hacerte compañía
en tu única y larga despedida.
El público de esta tragedia
hablaba en voz baja y al oído.
Miraban a uno y otro lado
con recelo y superchería.
Dolía ver, a través de tu mirada,
el infierno que vivías
y el funesto final que te esperaba.
Rodeado de ignorancia,
la muerte sonreía.
Y no llorabas,
Tú... que todo lo sabías.
Cuando los más oscuros presagios
se hicieron tangibles...
Cuando tu piel, por plomiza telaraña,
fue prendida...
No te vi llorar.
Las fiebres nocturnas
secaron tus huesos.
Los grises días
dejaron soledad y agonía.
Se quedaron las toses y el sarcoma
a hacerte compañía
en tu única y larga despedida.
El público de esta tragedia
hablaba en voz baja y al oído.
Miraban a uno y otro lado
con recelo y superchería.
Dolía ver, a través de tu mirada,
el infierno que vivías
y el funesto final que te esperaba.
Rodeado de ignorancia,
la muerte sonreía.
Y no llorabas,
Tú... que todo lo sabías.
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