elias peñuela
Poeta recién llegado
Sus manos
descansan
sobre la
faz de la hierba,
la hierba se nutre.
Sus dedos se
encuentran
con los mios
y el perfume
de sus manos
reside en las
mias.
Ayer las tomé,
flores de
terciopelo,
acto seguido
mis poros
hervían
exacerbados
y aquel aroma
que tomé de
su cuerpo
no quería
abandonar mi
piel.
Pequeña,
minúscula,
el líquido
que se
desprende
en tú vientre,
tus manos,
tus palabras...
y atisba
con fuerza tu olor,
atisbas
con fuerza.
descansan
sobre la
faz de la hierba,
la hierba se nutre.
Sus dedos se
encuentran
con los mios
y el perfume
de sus manos
reside en las
mias.
Ayer las tomé,
flores de
terciopelo,
acto seguido
mis poros
hervían
exacerbados
y aquel aroma
que tomé de
su cuerpo
no quería
abandonar mi
piel.
Pequeña,
minúscula,
el líquido
que se
desprende
en tú vientre,
tus manos,
tus palabras...
y atisba
con fuerza tu olor,
atisbas
con fuerza.