Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
El peso del tiempo se siente
en las campanas
como un golpe dulce y seco
desatando los nudos
de las horas
uno tras otro,
deshojando margaritas
en el prado,
dejando un centro sólo
por donde cae la piedra
abriendo círculos
cada vez mayores
como grandes abrazos
que lo invaden todo.
El peso del tiempo se siente
en el agua
cuando cae en los fondos
del barranco
seco de caricias
y pone la humedad justa
en los espacios,
el verde necesario
en las orillas.
El peso del tiempo se siente
en los relojes
desnudos de las manos
que en la noche los dejan
para explorar geografías
que el tiempo no persigue
la ondulada curva
que aprecia bien el silencio.