Con mi pata de palo, el pie tardío
puedo encontrar sirenas con el roce,
pero mi vista huera, el ojo frío,
no perciben sirena que me goce.
Del garfio de mi mano no me fío,
ya que al verlo, la ninfa reconoce
que alterada pasó su gran vahío.
He llevado la cuenta y suman doce.
Seré el pirata de Sabina ajado
por esas profesiones que he tenido:
mafioso, mercader y viejo verde
En Linares nereidas no he encontrado
y me vine a un Madrid desconocido
así encontré a Jimena, que me pierde.
José Soriano Simón
Safe Creative
Junio 2025
Última edición: