Te diré, ahora ni las moscas se me acercan. Bueno, sinceramente ni me quejo y estoy tranquilo y, que allá en mis años mozos, en esa época en que el cuidado del aspecto físico tú le considerabas crucial, y que era muy importante. Sin afán de presunción -lo digo honestamente-, llegué a tener ¡seis novias! y me las ingeniaba para atenderlas a todas con esmero. Los fines de semana eran maratones de locura -eso decía mi mamá, y mi hernana que nadamás movía la cabeza de uno a otro lado con su gesto de desaprobación pero con una sonrisa-: entraba y salía, corría y me cambiaba, sonaba el teléfono y volvía a despedirme de mamá -mi padre sereno: "!Caray déjenlo en paz, esta en la edad de la comenzón!"-. Al rato regresaba, atardecía, me daba un baño...sonaba el teléfono y otra vez. "Pst, pst"...era mi mamá, y detrás mi hermana, "¡ven recanijo!" Si mamacita, dígame. "Mira, estábamos conversando tu hermana y yo". "¡Y queríamos decirte una cosa sinvergüenza este!" Incistió..."¡Que le daba yo gracias a Dios -que me perdone por meterlo en estas cosas- santiguándose-, que qué bueno que no fuiste mujer!"...
-¿Por qué mamacita linda? Le dije extrañado. "¡Ay, hijo, porque habrías sido muy piruja!" Me contestó con una carcajada junto con la de mi hermana. Y después yo le respondí con la mía...
...Afuera ya sonaba el claxón del auto de mi siguiente dulcinea impaciente... "¡Órale pinchi pirujo, a'i te hablan!" Dijo mi hermana. "¡Vas a ver cuando regrese escuincla!" Le respondí disimulando un enojo que no existía a mi simpática carnala. "¡Eso si te quedan fuerzas tarugo!" alcancé a escucharle cuando cerraba apresurado la puerta...
..."Por eso yo digo que ahora soy muy tranquilo estimado amigo, porque en mi juventud ¡si que la pasé bien y divertido!
...¡Recuerdo aquellos bailes, donde al ritmo de la salsa, el movimiento deleitoso con que trasladaba de mi cuerpo a la chica en turno su cadenciosa poesía le parecía sensual y deleitoso. Miraba como las chicas en los brazos de otros me miraban de soslayo, pues sabía yo producir una alegría vibrante en los rostros de quien era mi pareja y a quien ya tenía capturada en la sensualidad de la salsa. De verdad no lo digo por presunción, soy sincero. Eso lo sé pues las chicas que después eran mis novias de vez en cuando me lo platicaban. (Y es que asociaban el rítmico gozo de mis movimientos con otro cierto gozo rítmico que ya supones). A eso sumale entre copas el canto de mi poesía y la entrega en la interpretación...
¡Qué tiempos y que gozos!...
Gracias nuevamente por llevarme a aquellos recuerdos.
Mi abrazo desde México hasta el tuyo mi querido amigo y Poeta Vital:
anthua62