El aguardiente quema mi vientre
para dar de comer a los buitres
que mecen sus plumas al viento
erizada su cola enloquece el ambiente
Manual exigente de cuñas herradas en esponjas encerradas
El sol cuartea a la aurora
que muestra el aura engalanada
con pérfidas pestañas
Milandroso el chiquillo
de buen pico
Iba entretegiendo el cuento
entreteniendo al tiempo
que acunaba el silemcio
Milojas embarruznadas de miel
para endulzar la piel
para alejar la hiel
que el mal augurio sazonado en alcohol
dejó en prenda la noche
Entumecido el tupe
y humedecido el sombrero
en cueros saludaba al cocinero
sin datiles el palmero espoleo al jilguero
y el gallardo cimento el cementerio
La canela en rama diluyó el mal trago
aceptando el humor extraño
con trenzas en la cabeza
y un desnudo mojado
apodreaba la sartén para calzar el estomago
El espigar de la palmera
abanica el entrecejo
que frunce el esternón como un león
y punta a punta trasiega
subiendo la escalera
El ordago se marca un pasodoble
al sumiso le excita el compromiso
Al afilador sus rezos
Al dominador sus rizos
Al pusilánime le iirrita su dominio
Menta, pereguil, limón
todo a la sazón en el tazón
El verano hace marchitar la flor
y en su entierro cae la lluvia
que el temió
26/08/2021
©Dikia
para dar de comer a los buitres
que mecen sus plumas al viento
erizada su cola enloquece el ambiente
Manual exigente de cuñas herradas en esponjas encerradas
El sol cuartea a la aurora
que muestra el aura engalanada
con pérfidas pestañas
Milandroso el chiquillo
de buen pico
Iba entretegiendo el cuento
entreteniendo al tiempo
que acunaba el silemcio
Milojas embarruznadas de miel
para endulzar la piel
para alejar la hiel
que el mal augurio sazonado en alcohol
dejó en prenda la noche
Entumecido el tupe
y humedecido el sombrero
en cueros saludaba al cocinero
sin datiles el palmero espoleo al jilguero
y el gallardo cimento el cementerio
La canela en rama diluyó el mal trago
aceptando el humor extraño
con trenzas en la cabeza
y un desnudo mojado
apodreaba la sartén para calzar el estomago
El espigar de la palmera
abanica el entrecejo
que frunce el esternón como un león
y punta a punta trasiega
subiendo la escalera
El ordago se marca un pasodoble
al sumiso le excita el compromiso
Al afilador sus rezos
Al dominador sus rizos
Al pusilánime le iirrita su dominio
Menta, pereguil, limón
todo a la sazón en el tazón
El verano hace marchitar la flor
y en su entierro cae la lluvia
que el temió
26/08/2021
©Dikia
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