el plomero

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
fue durante la época en que trabajé de plomero
aquella tipa me llamaba cada dos o tres días para
ir a verle la cañería
y yo cogía mi herramienta y acudía sin tardanza
en su auxilio
su principal problema era la coladera
siempre se le andaba atascando
una gran coladera que le metías un dedo y bufaba
una enorme coladera inquieta
la tipa simplemente me dejaba entrar hasta la cocina y
ocuparme de aquella cosa
me aplicaba a fondo para desatascarla penetrando
en ella con mi poderosa herramienta y me afanaba
un buen rato hurgando allí adentro
y cuando yo estaba en lo mío hundido hasta las tripas
en la coladera ella exclamaba
"¡ningún otro plomero ha sabido desatascarme nunca
la coladera como tú lo haces, villa!"
pero no era un trabajo fácil deshacer al fin aquella
obstrucción o nudo que se formaba en las entrañas
de la susodicha coladera
tomaba su tiempo rastrear a conciencia hasta el último
de los probables puntos de localización del foco de
aquel añejo problema
a veces hasta una tarde completa de arduo y recóndito
rebuscamiento en aquellos intrincados y humedecidos
territorios
sumido en la profundidad absorbente de la coladera
horadando la arquitectura asfixiada de sus estrechos
rebordes
dominado por ese frenesí reparador que embarga el
espíritu de los verdaderos plomeros
¡atacando con la furia de un búfalo el pasaje obstruido!
¡sumergido hasta el hueso en el vientre de tenebrosas
cañerías!
y luego estaban aquellos terribles encharcamientos que
se formaban al empujar demasiado fuerte contra alguna
tubería mal afianzada
¡y los espumarajos que brotaban desde las insondables
simas taladradas allá en la parte más nocturna de las
alcantarillas!
¡y aquel misterioso lamento o suspiro cavernoso que se
desprendía de las profundidades de la coladera una vez
que sus laberínticos ductos quedaban por fin libres de
obstáculos!
la tipa a veces lloraba de agradecimiento
"¡me sentía ya volver loca debido al congestionamiento
brutal de fluidos que se habían ido acumulando en mi
coladera, villa!"
yo asentía comprensivo y silencioso imbuido por la
satisfacción del deber cumplido
y volvía a casa caminando sin prisas bajo el cielo ya
casi oscuro del atardecer

y ningún pensamiento turbando mi cabeza
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba