federico romanfou
Poeta recién llegado
La noche ataca el ímpetu de mi alma
con sus campos de ciega luz
excitando de nuevo su necesidad de libertad
mientras mi cuerpo aprisiona sus limites
dentro de los desgastados recuerdos
Esos barrotes, tan conocidos, tan amados
que aprisionan el alma, sin cerrar la puerta
sintiendo el calor de la oscuridad conocida
con el ímpetu de la traición de la noche
el alma lucha contra sus miedos
encontrando el desliz de mi conciencia
escapando a sus destinos,
liberando sus suspiros
Deja el alma al cuerpo
abandona su lugar
dejando solo los recuerdos despistados
dejando solo mis miradas vacías
Comienza el frío
mis brazos vacíos llenos de miedo
claman por su compañía
necesitan el calor cautivo de su esencia
sienten la compañía desgarrante de los recuerdos
que apuñalan la espalda del orgullo
sintiendo desvanecer mis pilares
y de nuevo caigo sobre mis rodillas
solo para dejar salir mis fuerzas
y volverme a susurrar las lagrimas del alma
que endurecen el corazón
dejando heridas para el camino del nuevo amor
con sus campos de ciega luz
excitando de nuevo su necesidad de libertad
mientras mi cuerpo aprisiona sus limites
dentro de los desgastados recuerdos
Esos barrotes, tan conocidos, tan amados
que aprisionan el alma, sin cerrar la puerta
sintiendo el calor de la oscuridad conocida
con el ímpetu de la traición de la noche
el alma lucha contra sus miedos
encontrando el desliz de mi conciencia
escapando a sus destinos,
liberando sus suspiros
Deja el alma al cuerpo
abandona su lugar
dejando solo los recuerdos despistados
dejando solo mis miradas vacías
Comienza el frío
mis brazos vacíos llenos de miedo
claman por su compañía
necesitan el calor cautivo de su esencia
sienten la compañía desgarrante de los recuerdos
que apuñalan la espalda del orgullo
sintiendo desvanecer mis pilares
y de nuevo caigo sobre mis rodillas
solo para dejar salir mis fuerzas
y volverme a susurrar las lagrimas del alma
que endurecen el corazón
dejando heridas para el camino del nuevo amor