entre paréntesis
discurriendo
Ya perdida el alma,
en cenizas el corazón,
¿ por qué te ves tan bella cuando te marchas ?,
la tarde tiene ese rojo del té,
si ayer eran tus besos, tu boca, tu piel blanca.
Bajo la noche
esta mi corazón en llamas,
el diablo de los paraguas
suelta su mirar de hielo y de frio.
Casi llueve,
pero no,
no hace falta.
Enciendo otro cigarrillo,
la muerte desde su extremo de braza perfumada
me habla.
¿ Por qué te vas ?,
¿ por qué te marchas ?,
dices que ya no serás mía;
ahora que ardes en mi sangre,
ahora que dejas el amargo sabor de la flor de la retama
en el negro paralar de los instintos.
Libre el alma,
alto en la noche Orión parpadea su luz de escarchas,
bajo la noche mi corazón se apaga...
y tú te vas
de mi,
te marchas
de mi,
como si nada.
.
.
en cenizas el corazón,
¿ por qué te ves tan bella cuando te marchas ?,
la tarde tiene ese rojo del té,
si ayer eran tus besos, tu boca, tu piel blanca.
Bajo la noche
esta mi corazón en llamas,
el diablo de los paraguas
suelta su mirar de hielo y de frio.
Casi llueve,
pero no,
no hace falta.
Enciendo otro cigarrillo,
la muerte desde su extremo de braza perfumada
me habla.
¿ Por qué te vas ?,
¿ por qué te marchas ?,
dices que ya no serás mía;
ahora que ardes en mi sangre,
ahora que dejas el amargo sabor de la flor de la retama
en el negro paralar de los instintos.
Libre el alma,
alto en la noche Orión parpadea su luz de escarchas,
bajo la noche mi corazón se apaga...
y tú te vas
de mi,
te marchas
de mi,
como si nada.
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