Hellen Cristy
Poeta adicto al portal
Aún conservo aquel sentido poema que te he robado,
cierto día lo copié apresuradamente, sin que te dieras cuenta,
nunca te enteraste, lo tengo cuidadosamente guardado,
me ruborizaría deshonradamente, si algún día te enteras.
¿Cómo fue que el poema vino a para a mis manos?
Contaré en estos versos, la preciosa historia del ayer,
alguien hurgaba descuidadamente entre tus cosas hace años,
de pronto observé curiosamente escrito ese papel.
Hábilmente estaba escrita por ti la historia de mi pasado,
lamentabas no estar al lado de grandes soledades,
escribiste con el corazón que alguien mucho te dolía,
existía una persona que en ti siempre estaría.
entonces supe inmediatamente de tus ansiedades.
Pensé ¿Es acerca de mí, de quien así habla?
¿Con profunda tristeza y con tanto dolor?
que quise llevar para siempre grabado en el alma,
tu hermoso , preciado y oculto poema de amor.
Llorando amigo mío, conmovida lo copié,
a escondidas tuyas en mi cartera lo guardé,
cada vez que te extraño lo vuelvo a leer,
avergonzada me sentiría si lo llegases a saber.
Lo escrito por ti, mi corazón feliz reserva
han pasado muchos años, ha trascurrido tiempo,
pero aún escondo tus palabras glorificadas,
conservando la flaqueza de tus sentimientos.
Nuestra amistad inefablemente ha distanciado,
quizás pase la vida y nunca te enteres que yo tengo
este valioso poema de amor que te he robado
que mi alma celosamente seguirá leyendo.
Atesorando cada palabra que allí escribiste
en forma elocuente, adecuada, en perfecta prosa,
vocablos de amor que jamás a mi me dijiste
motivo por el cual dudo y me pongo celosa
¿Será que tal vez se las escribiste a otra?
Releyéndolas aseguro severamente que eran para mí
prefiero conservar calladamente éste ensueño,
de tanto repasarlo, orgullosa me lo aprendí
¡Oh! Versos enamorados hurtados a su dueño.
Me apoderé del poema, lo hice mío, me pertenece
esta parte descrita por ti que ciegamente ignoraba,
intuyendo triste, remembrando que infinidades de veces
callabas queriendo decirme con los ojos, que me amabas.
No sé porqué, si por timidez, por miedo, jamás te atreviste
no sospechando ni por instantes que yo te adoro,
me reservo muy guardado lo que nunca me dijiste
alegrándome maliciosamente de haber cometido un robo
Hellen Cristy