Porque te deseo con ansias,
que las horas se esfumen
y los días se mueran,
que se parta en dos la patria.
Porque en mi bondad, soy mala,
porque en la maldad te hallas
ángel enfermo de rabia.
Soy dueña de las decisiones
más pésimas y arduas,
el costal que cargo
no puedo pasarlo
aunque desees soportarlo.
Mi conciencia me agobia
me condena el olvido
con una lluvia que encomia.
Llanto puro y siniestro
no sé lo que quiero,
pero sí lo que detesto.
Esta vida estancada,
podrida, abandonada,
mentirosa y calumniada.
Es mi culpa o la tuya
o la de todos los santos
que furiosos nos engullan.
Este es el poema sin fin,
el poema sin sentido,
el poema que te di,
y que muere hoy conmigo...
que las horas se esfumen
y los días se mueran,
que se parta en dos la patria.
Porque en mi bondad, soy mala,
porque en la maldad te hallas
ángel enfermo de rabia.
Soy dueña de las decisiones
más pésimas y arduas,
el costal que cargo
no puedo pasarlo
aunque desees soportarlo.
Mi conciencia me agobia
me condena el olvido
con una lluvia que encomia.
Llanto puro y siniestro
no sé lo que quiero,
pero sí lo que detesto.
Esta vida estancada,
podrida, abandonada,
mentirosa y calumniada.
Es mi culpa o la tuya
o la de todos los santos
que furiosos nos engullan.
Este es el poema sin fin,
el poema sin sentido,
el poema que te di,
y que muere hoy conmigo...
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Para vos mi amor, que me conocés en la dicha y en el llanto, que rozás mi alma con caricias que me aplacan, que envuelven mis sentidos y me elevan al infinito... Sí, la eternidad existe, en el amor.
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:: y... ¡a vos también te necesitamos!