Darío Nervo
Poeta que considera el portal su segunda casa
El día es un frasco
que vierte una luz nueva
a la palabra
e interseca con el verso.
El material hondo del infinito
se amalgama
con la energía inverosímil
de la inspiración
(en la espiral degradada
que se ahueca en el alma).
La corriente convectiva de lo etéreo
y el arrebato de una visión
inesperada,
cruzan por el puente de la poesía
que lleva el poeta, vulnerable,
en su cuerpo dúctil,
hasta materializar sus emociones
en la vertiente de sus letras.
Todo se contextualiza al corazon.
que vierte una luz nueva
a la palabra
e interseca con el verso.
El material hondo del infinito
se amalgama
con la energía inverosímil
de la inspiración
(en la espiral degradada
que se ahueca en el alma).
La corriente convectiva de lo etéreo
y el arrebato de una visión
inesperada,
cruzan por el puente de la poesía
que lleva el poeta, vulnerable,
en su cuerpo dúctil,
hasta materializar sus emociones
en la vertiente de sus letras.
Todo se contextualiza al corazon.