epimeteo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una muy preciosa dama
me ha pedido que regrese
y que de mi abulia cese
venciendo así la desgana.
Como un Adán la manzana
muerde este pobre poeta.
Mas se sabe que a mi meta
hace tiempo que llegué
y hasta mi cima trepé
siendo yo tan poco atleta.
Por querer volver al foro
voy de mendigo poético
y aunque resulte patético
porque me admitan imploro.
¡Que alguien escuche mi lloro!
para alcanzar el perdón.
Volveré con ilusión
si me levantan castigo;
pues quiero ver si consigo
limpiar mi escaso blasón.
Desde el abrazo poético
salté al abrazo pictórico;
sentíame tan eufórico
por un salto tan atlético.
Resultó más bien patético
pues la musa me engañó,
porque no pintaba yo
como de mi se esperaba
y la tuna me mandaba
al lugar que me encontró.
¡Ah! ¡Cómo me vaciló!
que me puso en almoneda
y como falsa moneda
al final me colocó.
Con malicia me advirtió,
esta banal criatura,
que si en mi nueva andadura
me cubriera de fracaso
advertiría al Parnaso
que abriera mi sepultura.
Me encuentro en tal tesitura
y me avergüenza decirlo,
que no soy un blanco mirlo
lo testifico en pintura.
Hoy ya pleno de tristura
el perdón aquí imploro
pues me marché de este foro
con una hipócrita escusa.
Que no lo sepa mi musa
pues es lo que más deploro.
me ha pedido que regrese
y que de mi abulia cese
venciendo así la desgana.
Como un Adán la manzana
muerde este pobre poeta.
Mas se sabe que a mi meta
hace tiempo que llegué
y hasta mi cima trepé
siendo yo tan poco atleta.
Por querer volver al foro
voy de mendigo poético
y aunque resulte patético
porque me admitan imploro.
¡Que alguien escuche mi lloro!
para alcanzar el perdón.
Volveré con ilusión
si me levantan castigo;
pues quiero ver si consigo
limpiar mi escaso blasón.
Desde el abrazo poético
salté al abrazo pictórico;
sentíame tan eufórico
por un salto tan atlético.
Resultó más bien patético
pues la musa me engañó,
porque no pintaba yo
como de mi se esperaba
y la tuna me mandaba
al lugar que me encontró.
¡Ah! ¡Cómo me vaciló!
que me puso en almoneda
y como falsa moneda
al final me colocó.
Con malicia me advirtió,
esta banal criatura,
que si en mi nueva andadura
me cubriera de fracaso
advertiría al Parnaso
que abriera mi sepultura.
Me encuentro en tal tesitura
y me avergüenza decirlo,
que no soy un blanco mirlo
lo testifico en pintura.
Hoy ya pleno de tristura
el perdón aquí imploro
pues me marché de este foro
con una hipócrita escusa.
Que no lo sepa mi musa
pues es lo que más deploro.