luvitin
Poeta adicto al portal
Escribo porque me gusta la magia como juego,
es mi única herramienta en la fábrica de sueños,
a veces una inocente poesía de imágenes lucidas,
otras admirables metáforas para el olvido.
Escribo con la seriedad del niño cuando juega,
las palabras me seducen como una bella hechicera,
me llevan por laberintos que ofrecen mil salidas,
me equivoco y vuelvo, me equivoco y sigo.
A veces me divierto tanto, otras sufro tanto conmigo,
le canto al amor, a la vida, aunque se hayan robado la luna,
soy simple como un pájaro, complejo como el idioma,
a veces me cuestiono, otras rio con sollozo de lluvia.
Escribo porque no sé expresarme de otra manera,
le grito a la injusticia y me entrego a la ternura,
persigo el atropello, a la infamia tengo de enemiga,
a la palabra sincera la guardo en cobre con siete llaves.
Cuando escribo me siento un niño, el asombro es mi aliado,
la hoja en blanco provoca y me gana la pulseada,
solo a veces la doblego, solo a veces me sonríe,
me dice que poeta es palabra grande y que yo solo palabreo.
Escribo porque me gusta la magia como juego,
es mi única herramienta en la fábrica de sueños,
a veces una inocente poesía de imágenes lucidas,
otras admirables metáforas para el olvido.
Pero acá estoy
Sentado y escribo
es mi única herramienta en la fábrica de sueños,
a veces una inocente poesía de imágenes lucidas,
otras admirables metáforas para el olvido.
Escribo con la seriedad del niño cuando juega,
las palabras me seducen como una bella hechicera,
me llevan por laberintos que ofrecen mil salidas,
me equivoco y vuelvo, me equivoco y sigo.
A veces me divierto tanto, otras sufro tanto conmigo,
le canto al amor, a la vida, aunque se hayan robado la luna,
soy simple como un pájaro, complejo como el idioma,
a veces me cuestiono, otras rio con sollozo de lluvia.
Escribo porque no sé expresarme de otra manera,
le grito a la injusticia y me entrego a la ternura,
persigo el atropello, a la infamia tengo de enemiga,
a la palabra sincera la guardo en cobre con siete llaves.
Cuando escribo me siento un niño, el asombro es mi aliado,
la hoja en blanco provoca y me gana la pulseada,
solo a veces la doblego, solo a veces me sonríe,
me dice que poeta es palabra grande y que yo solo palabreo.
Escribo porque me gusta la magia como juego,
es mi única herramienta en la fábrica de sueños,
a veces una inocente poesía de imágenes lucidas,
otras admirables metáforas para el olvido.
Pero acá estoy
Sentado y escribo
Tito Visentín