Jessy Adrian
Poeta recién llegado
Con un cigarro en la mano
y la mirada inquieta,
se levantó el poeta
y dijo Bueno,
primero lo primero
que se sirva el vino,
y mi vaso cristalino
llénenmelo entero,
que quiero dar el paso
de poeta a bohemio,
pues solo el bohemio
embellece el fracaso,
y yo, ciertamente
fracasé al vivir,
al oír esto decir
lo miramos fijamente.
Sonrió el poeta
en bohemio convertido,
dijo, yo he vivido
sosteniendo una careta,
y mal pintada de paso,
pues sin alegría rio
y sin pena lloro
ahí va mi primer fracaso.
Que se sirva otra ronda
mi amigo cantinero,
y mi vaso lleno entero
que viene mi pena más honda.
De nuevo sonríe el poeta
y con su mano temblorosa
agarró una pálida rosa
y la lanzo cual saeta,
nos dijo les confieso
que desde el dia de hoy,
abandonado estoy
y brindemos por eso.
Se ha apagado mi cielo,
mi amada se ha ido lejos,
y tan solo me dejo
la flor que está en el suelo.
Y cayó de rodillas
el bohemio delirante
y una lagrima lacerante
rodo por su mejilla.
Brindemos por ella
y todos lo miramos.
El poeta dijo hermanos,
brindemos por ella.
Ella dueña de mi encanto,
dueña de todo lo que es mío,
y el ebrio y triste bohemio
desconsolado quebró en llanto,
siguió el poeta diciendo,
dueña de mis fantasías,
por quien mis dulces dias,
ahora tristes van muriendo.
Dueña de mi segundo fracaso.
Pues se fue sin razón,
e intento a mi pobre corazón,
matarlo con cada vaso.
Y cada dia que se muera sin mí
será otro fracaso.
y la mirada inquieta,
se levantó el poeta
y dijo Bueno,
primero lo primero
que se sirva el vino,
y mi vaso cristalino
llénenmelo entero,
que quiero dar el paso
de poeta a bohemio,
pues solo el bohemio
embellece el fracaso,
y yo, ciertamente
fracasé al vivir,
al oír esto decir
lo miramos fijamente.
Sonrió el poeta
en bohemio convertido,
dijo, yo he vivido
sosteniendo una careta,
y mal pintada de paso,
pues sin alegría rio
y sin pena lloro
ahí va mi primer fracaso.
Que se sirva otra ronda
mi amigo cantinero,
y mi vaso lleno entero
que viene mi pena más honda.
De nuevo sonríe el poeta
y con su mano temblorosa
agarró una pálida rosa
y la lanzo cual saeta,
nos dijo les confieso
que desde el dia de hoy,
abandonado estoy
y brindemos por eso.
Se ha apagado mi cielo,
mi amada se ha ido lejos,
y tan solo me dejo
la flor que está en el suelo.
Y cayó de rodillas
el bohemio delirante
y una lagrima lacerante
rodo por su mejilla.
Brindemos por ella
y todos lo miramos.
El poeta dijo hermanos,
brindemos por ella.
Ella dueña de mi encanto,
dueña de todo lo que es mío,
y el ebrio y triste bohemio
desconsolado quebró en llanto,
siguió el poeta diciendo,
dueña de mis fantasías,
por quien mis dulces dias,
ahora tristes van muriendo.
Dueña de mi segundo fracaso.
Pues se fue sin razón,
e intento a mi pobre corazón,
matarlo con cada vaso.
Y cada dia que se muera sin mí
será otro fracaso.