• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

El porque de tu nombre - 5

Yolena Sanfernan

Poeta fiel al portal
EL PORQUE DE TU NOMBRE
Continuación - 5

Trataré de narrarte aquí tu nacimiento, con la mayor fidelidad a sus sentimientos.

Ella tenía alrededor un chico, aprendiz de matrona, una matrona que estaba a dos aguas entre ella y la otra Sra., y una enfermera que también estaba a dos manos. De repente faltaban manos para una y otra, la Sra., se ahogaba, ¡Horror se estaba asfixiando!, ¡Vaya numerito! ¡Que angustia, que mal rato!, ¡Vaya susto “gordo“!. Se la llevaron al paritorio, y rápido se escucho el llanto de un niño, la Sra., calló, y todo fue paz. Ese momento se llenaba con una nueva vida, que a su llegada lloraba.

Esto nos pasa a todos los humanos, cuando nacemos recibimos la vida llorando, y si no lo hacemos, nos dan un azote para ello, pero cuando morimos, amigos, familiares y hermanos nos despedirán llorando.

Bien, el chico (aprendiz de matrona) que, antes estaba a su lado volvió de inmediato, ella no podía más, sentía que estaba desfalleciendo de dolor. Le dijo: “
No puedo más, no puedo hacer más fuerza, no puedo respirar como me pides, como un perrito cansado, no puedo más”. La habitación se había empañado totalmente con el sudor de tanto esfuerzo-, pero el matrona le dijo: Venga que ya te queda muy poquito, que tú puedes, no te asustes por lo que acabas de ver, eso no te ocurrirá a ti, tu tienes una complexión atlética, y estas delgada será mucho más fácil.

De repente entraron las que prestaban su ayuda en el paritorio (cambiadas –supongo-) se pusieron con ella y contigo, escuchó a la matrona decir ¡mirar, mirar ya asoma el cocotero!. Estaban aprendiendo y practicando con ella, pero no le importó, así le hacían sentirse más segura. ¡Vamos!, ¡Que ya nace!, ¡Vamos¡, ¡Al paritorio! Todo fue muy rápido, cuando escuchó tu suave llanto, se olvidó del mundo y de todo lo demás.

Cuando te pusieron sobre su pecho, una emoción tan grande sentía, que de repente se olvidó del dolor, y escuchó a la matrona decir: “¡Sigue apretando! Ella dijo ¿Para qué? Para la bolsa, hay que sacarla. ¡Otra vez, venga empuja! ¡Vamos, ya!” Pero eso no fue nada, tenía a su bebé sobre ella, y pudo hacerlo con mucha más facilidad que antes. Ya ni sentía dolor, le había dolido tanto el sacar aquella cabecita y aquellos hombros tan diminutos, que solo miraba tu cuerpecito.
Al tenerte sobre ella pensó: “¡Que pequeño, que indefenso!” y dijo: ¡Cuanto pelo, que feo! Parecías un osito de peluche, sucio y desmelenado, pero una enfermera contestó: “¡Que va mujer! es muy bonito, aunque un poco pequeño, pero no pasa nada verás que no“. Ella seguía pensando que eras demasiado pequeño, te podía sostener en una sola mano, te veía desvalido y solo con ella. Pensó: ¿Cómo nos comunicaremos? ¿Qué le diré?.

Cuando te lavaron y te vistieron, la ropa más pequeña te estaba enorme, te llevaron a su regazo y te tuvo con ella durante una hora, donde asombrada observaba tus pequeños deditos, tus piececitos ¡Eras tan pequeñito!

Ahora estaba sola en una habitación, sola, sin ti, y con una ventana enorme, donde de paisaje de fondo veía el mar y la ciudad de Santa Cruz. Bonita vista, pero ella solo quería ver a su bebé, quería volver a tenerte en sus brazos y estar a tu lado.

Ahí aprendió que tú y ella sois un solo ser en la carne y en el corazón, y que su sentimiento y amor se hicieron tan grandes que no había espacio para el dolor. Sentía su alma inundada de amor, donde nada ni nadie llenarán los vacíos de tus ausencias.

Cuando te llevaron a su lado, ese primer olor de bebé siempre estará dentro de su ser, y será uno de sus olores favoritos, no habrá palabras para una precisa descripción.

Tú, pequeño bebé, tenías hambre, te agarraste, pero bien agarrado a sus pechos. Entre teta y teta dieron las 6 de la tarde, y la hora de tu baño. Tu primer baño con tu madre, bueno más bien con la amable enfermera. Ella sentía miedo de hacerte daño, pero esa señora le enseñó muy bien, te gustaba que te zarandeasen con seguridad, y así lo aprendió de ella, disfrutaba poniéndote esa ropita en miniatura.

Así llegó la hora de tu sueño y ella sentía que al ser tan pequeño, en esa cuna tan grande, sentirías frío y te ponía en su cama con ella, pero venían las enfermeras y le regañaban, podía aplastarte, pero ella decía: ¡Que va eso no es posible! Estoy muy pendiente, yo no duermo.

Fuera soplaba un fuerte viento, y pensaba que tan pequeño no debías estar solo, pero el caso es que no le permitían ponerte en su cama, decían que ella también tenía que dormir, cuando el bebé lo hacía. No lo entendía, pero después no tuvo más remedio, pues cada dos horas y media gemías como un leoncito desvalido para pedir más leche, y cada vez que mamabas era una complicidad tan grande la que se creaba entre ella y tú, que no se podría definir con palabras, sino con amor.

Eran vuestros primeros momentos, vuestra primera comunicación la más íntima, la más de los dos, solo para los dos. ¡Que bonito!, durante casi cuatro meses de amamantarte, como si de un cachorrito se tratase.

Tú y ella con vuestros silencios, con vuestro amor, con vuestra paz, con la seguridad y decisión de que la vida y tú, aprenderíais como salir adelante en todo momento e instante.
 
Continuará…
Yolena Sanfernan

 
Vaya, se me ha hecho corto.Me gusta como narras como si no hablaras de ti, claridad, limpieza, espero el siguiente pues gusta leerte mi repu por lo hecho hasta ahora escritora........................Dos besos cariñosos, ohhhhh no puedo darte repu, ya te di antes
 
Tambien te dire que yo asisti al parto de las dos mias y......bueno no es lo mismo pero crei que yo tambien paria.....jajajaj y se sienten varias emociones juntas en poco tiempo como padre y observador, miedo, impotencia,alegria,lastima por mi esposa, mas miedo,sudor,ternura,orgullo,cambios,cansancio............una experiencia irrepetible. besos
 

Bueno aquí me tienes como una cachorrita, emocionada
y con brotes lagrimales. Unnnn como me haces recordar
mis partos y los especiales momentos de placer con el
encuentro de ese nuevo ser, que de tan pequeño querrías
no soltarlo ni un momento, renovación de la vida, es maravilloso.
Amiga, como ves todo de un tirón, espero terminar para la hora de comer.
Esto me tiene más enganchada que a algunos el tabaco (no fumo)
Besos con todo mi cariño.
 
Gracias Jose, gracias por leerme y por tus hermosos comentarios. Me hace sentir feliz que te pongas en el lugar de una madre, en esos momentos inolvidables y que no volverán, nunca, a ser iguales. Besos y abrazos, Yolena
 

Bueno aquí me tienes como una cachorrita, emocionada
y con brotes lagrimales. Unnnn como me haces recordar
mis partos y los especiales momentos de placer con el
encuentro de ese nuevo ser, que de tan pequeño querrías
no soltarlo ni un momento, renovación de la vida, es maravilloso.
Amiga, como ves todo de un tirón, espero terminar para la hora de comer.
Esto me tiene más enganchada que a algunos el tabaco (no fumo)
Besos con todo mi cariño.




Jajajja, perdona me rio de mi amiga Lola, que la quiero un montón y coincimos en la salita de visitas, comiendonos las uñas, (cada uno las suyas, jajaja) Pues seguimos y hoy vivimo de otra forma, se ha parado el mundooooo...
 
Job muchísimas gracias por tus comentarios, me siento muy feliz sabiendote disfrutar con mis letras, me haces sentir, muchas veces, buena, jajajajaja. Tu si que eres un maestro de la poesía, a mi, me queda mucho todavía. Abrazos y besos, Yolena
 
Me encantaría que mi madre me heredara la historia de mi nacimiento,
yo se que la guardaría como un precioso tesoro, aunque no se escrita por sus manos.
Quinta parte, hay una gran madre de tras de esta historia, eso lo puedo sentir sin duda alguna.
Mis saludos en esta tarde, mi amiga Yolena.
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba