Se oyó un portazo,crujió la madera,
se corazones hastiados de amor,
la ilusión que se vuelve una quimera,
la pasión que ya no es fuego sino ardor.
Los armarios se despoblan sin freno,
los labios que cierran por enfermedad,
no una cualquier sino la del beso,
ese portazo hizo temblar la cuidad.
Un rincón es el asiento de su odio,
el coche,perfecta huida para él,
a ella le tiene miedo hasta el demonio,
mientras él se regugia en cada por qué.
Ahora que se desangraban sin más,
un portazo es el principio de un final.
se corazones hastiados de amor,
la ilusión que se vuelve una quimera,
la pasión que ya no es fuego sino ardor.
Los armarios se despoblan sin freno,
los labios que cierran por enfermedad,
no una cualquier sino la del beso,
ese portazo hizo temblar la cuidad.
Un rincón es el asiento de su odio,
el coche,perfecta huida para él,
a ella le tiene miedo hasta el demonio,
mientras él se regugia en cada por qué.
Ahora que se desangraban sin más,
un portazo es el principio de un final.