Mientras exista el dinero la gente podrá compra voluntades, la cosa es que el capitalismo solo fomenta los valores de cambio en detrimento de los valores de uso. Además de que nos obliga a vender nuestra fuerza de trabajo pues no tenemos otra cosa para ganarnos la vida. Porqué trabajar para las corporaciones cuando puedes trabajar para ti mismo o para una colectividad.
El problema es que sigues viendo el arte desde el punto de vista capitalista, ¿porqué un artista tiene que ganarse la vida solo pintando cuadros? nosotros escribimos poesía porque nos gusta y no cobramos por ello lo hacemos porque nos gusta, es un divertimento un pasatiempo, si la gente nos intercambia cosas por ello pues bienvenido sea pero las cosas las debemos hacer porque nos gustan no porque el mercado nos obligue a vender nuestra fuerza de trabajo. Esto en primer lugar.
Y en segundo lugar si un artista pinta mejor que otro pues es lógico y normal que la gente quiera sus obra por supuesto, pero y porque no las puede regalar yo regalo poemas a mi madre y a mi chica y no les cobro por ellas, podría vender las justas y las necesarias para poder vivir y el resto las realizaría por amor al arte o incluso regalarlas, sigues en la concepción egoísta de acumulación de bienes para ser cuanto más rico mejor, es lo que nos han vendido por cierto y muy bien y además sigues con la idea de la mercantilización de todo al igual que hace el capitalismo, esto es una lacra que se nos ha incrustado en el ideario colectivo a través de todas las instituciones por las que pasamos (escuela, trabajo, etc...) y sobre todo en la televisión y los mass media:
Te contaré una historia muy buena sobre el decrecimiento que defiendo a ver si entiendes mejor lo que te quiero expresar, bueno mejor que te la cuente
Carlos Taibo profesor titular de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid, a ver así comprendes la moraleja que encierra y que te quiero transmitir con lo antes expuesto, es buenísima seguro que te encanta:
PD: Si os gusto la historia os recomiendo encarecidamente su libro
En defensa del decrecimiento de Carlos Taibo, no tiene desperdicio es un librito muy pequeño que encierra mucha sabiduría.