El precio de la libertad.

Darío Nervo

Poeta que considera el portal su segunda casa

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El precio de la libertad.

Nunca había tenido un arma entre mis manos; aquella era fría y muy pesada, la conseguí de un modo ilegal, en el mercado negro. La consigna era "fácil": debíamos entrar en aquel negocio y detonar un par de ocasiones al aire, mientras mis otros compañeros sustraían objetos de valor de quienes estaban en el suelo. Fue un trabajo sencillo...bueno al menos hasta que llegaron los guardias de seguridad y empezaron a disparar. Mis compañeros murieron en el sitio, yo perdí —por suerte– la movilidad de una pierna y ahora mismo me cuesta caminar entre estos estrechos pabellones de la cárcel donde estoy recluido desde hace cinco años. Ahora cargo en mi conciencia la vida de mis amigos, quienes al igual que yo, sólo queríamos ganarnos algo. Al final lo perdimos todo...
 
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Uff, estimado Darío!!
Lamentablemente, nos damos cuenta tarde de lo valiosa que es la vida y la libertad, solo cuando la perdemos!!
Pero eso se aplica en todos los actos o decisiones que muchas veces tomamos en la vida. Y esa carga la llevaremos por siempre en la mochila. Un enorme placer visitar tu espacio y leer tus trabajos.
Un cordial saludo.
 
Nunca había tenido un arma entre mis manos; aquella era fría y muy pesada, la conseguí de un modo ilegal, en el mercado negro. La consigna era "fácil" : debíamos entrar en aquel negocio y detonar un par de ocasiones al aire, mientras mis otros compañeros sustraían objetos de valor de quienes estaban en el suelo. Fue un trabajo sencillo...bueno al menos hasta que llegaron los guardias de seguridad y empezaron a disparar. Mis compañeros murieron en el sitio, yo perdí —por suerte– la movilidad de una pierna y ahora mismo me cuesta caminar entre estos estrechos pabellones de la cárcel donde estoy recluido desde hace cinco años. Ahora cargo en mi conciencia las vidas de mis amigos, quienes al igual que yo, sólo queríamos ganarnos algo. Al final lo perdimos todo...
Darío! Siempre has escrito precioso y aunque no sé mucho de micros, me parece que has logrado un hermoso trabajo, relatando en pocas palabras, ese mundo de desesperación en el que entran algunos en cuestión de minutos, tan solo por querer adueñarse de lo ajeno por mil razones distintas. Me dió un gran gusto leerte de nuevo. Un abracito tierno y que tu día sea hermoso.
 
Uff, estimado Darío!!
Lamentablemente, nos damos cuenta tarde de lo valiosa que es la vida y la libertad, solo cuando la perdemos!!
Pero eso se aplica en todos los actos o decisiones que muchas veces tomamos en la vida. Y esa carga la llevaremos por siempre en la mochila. Un enorme placer visitar tu espacio y leer tus trabajos.
Un cordial saludo.

Mar, celebro en gran manera que le haya placido leer mi modesto trabajo. Las personas que delinquen lo hacen por muchas razones, y claro ninguna de ellas apruebo, sin embargo habría que hacer una inspección a todos los factores que los impulsan a cometer esos errores; muchos están marginados, sin posibilidad de estudio o trabajo a veces con la única opción –segun ellos– (robar) para obtener algo. Una vez presos toman conciencia de su situación, pero ya es demasiado tarde. Todo se ve fácil en el camino malo y deshonesto, pero sus consecuencias son mayores.
Un abrazo grande.
Darío
 
Darío! Siempre has escrito precioso y aunque no sé mucho de micros, me parece que has logrado un hermoso trabajo, relatando en pocas palabras, ese mundo de desesperación en el que entran algunos en cuestión de minutos, tan solo por querer adueñarse de lo ajeno por mil razones distintas. Me dió un gran gusto leerte de nuevo. Un abracito tierno y que tu día sea hermoso.


Gracias Rosa, me llena de orgullo su lectura y palabras y sobre todo que aún se me recuerde en portal a pesar de no haber escrito por largo rato. Como bien menciona usted, existen muchos motivos por el cual las personas están dispuestas a cometer errores de este tipo; casi nadie es conciente de sus consecuencias y para cuando se dan cuenta de ello es muy tarde. Creo que todo esto comienza desde una buena formación a nivel e familia, pues de ahí procede nuestro fundamento.

Un abrazo enorme
Darío.
 
Nunca había tenido un arma entre mis manos; aquella era fría y muy pesada, la conseguí de un modo ilegal, en el mercado negro. La consigna era "fácil" : debíamos entrar en aquel negocio y detonar un par de ocasiones al aire, mientras mis otros compañeros sustraían objetos de valor de quienes estaban en el suelo. Fue un trabajo sencillo...bueno al menos hasta que llegaron los guardias de seguridad y empezaron a disparar. Mis compañeros murieron en el sitio, yo perdí —por suerte– la movilidad de una pierna y ahora mismo me cuesta caminar entre estos estrechos pabellones de la cárcel donde estoy recluido desde hace cinco años. Ahora cargo en mi conciencia la vida de mis amigos, quienes al igual que yo, sólo queríamos ganarnos algo. Al final lo perdimos todo...

Una historia no tiene que ser larga para sentirla plena, me imaginé todos los sucesos hasta el final y wao todo conmueve en tus sentidas letras. Me encantó como haces llegar la trama a través de la lectura, eres genial Darío, un abrazo cordial hoy día.
 
Nunca había tenido un arma entre mis manos; aquella era fría y muy pesada, la conseguí de un modo ilegal, en el mercado negro. La consigna era "fácil" : debíamos entrar en aquel negocio y detonar un par de ocasiones al aire, mientras mis otros compañeros sustraían objetos de valor de quienes estaban en el suelo. Fue un trabajo sencillo...bueno al menos hasta que llegaron los guardias de seguridad y empezaron a disparar. Mis compañeros murieron en el sitio, yo perdí —por suerte– la movilidad de una pierna y ahora mismo me cuesta caminar entre estos estrechos pabellones de la cárcel donde estoy recluido desde hace cinco años. Ahora cargo en mi conciencia la vida de mis amigos, quienes al igual que yo, sólo queríamos ganarnos algo. Al final lo perdimos todo...
Buena micro prosa, la libertad y la vida es algo que podemos conservar si la cuidamos, interesante escrito, saludos desde mi rincón insular.
 
Muchas veces lo "fácil" se vuelve contra nosotros y nos cuesta demasiado caro como la libertad. ¡Excelente micro! Fuerte , profundo y por desgracia muy real. Un placer disfrutar de su magníficas letras, Darío Nervo, reciba la más cordial felicitación y saludo.
 
Nunca había tenido un arma entre mis manos; aquella era fría y muy pesada, la conseguí de un modo ilegal, en el mercado negro. La consigna era "fácil" : debíamos entrar en aquel negocio y detonar un par de ocasiones al aire, mientras mis otros compañeros sustraían objetos de valor de quienes estaban en el suelo. Fue un trabajo sencillo...bueno al menos hasta que llegaron los guardias de seguridad y empezaron a disparar. Mis compañeros murieron en el sitio, yo perdí —por suerte– la movilidad de una pierna y ahora mismo me cuesta caminar entre estos estrechos pabellones de la cárcel donde estoy recluido desde hace cinco años. Ahora cargo en mi conciencia la vida de mis amigos, quienes al igual que yo, sólo queríamos ganarnos algo. Al final lo perdimos todo...

Que perdida...que perdida...buen relato...me gustó.
 
Es parte de lo que busco, no entrar en truculencias, ser sobrio y práctico; obviamente supongo que lo estoy logrando por la manera en que al parecer, entienden este pequeño relato. Muchas gracias por acercarse a leer este sencillo trabajo. Le envío un abrazo grande.
Darío.

Una historia no tiene que ser larga para sentirla plena, me imaginé todos los sucesos hasta el final y wao todo conmueve en tus sentidas letras. Me encantó como haces llegar la trama a través de la lectura, eres genial Darío, un abrazo cordial hoy día.
 
Muchas veces lo "fácil" se vuelve contra nosotros y nos cuesta demasiado caro como la libertad. ¡Excelente micro! Fuerte , profundo y por desgracia muy real. Un placer disfrutar de su magníficas letras, Darío Nervo, reciba la más cordial felicitación y saludo.

Gracias Daniel por tan atinado comentario; es lamentable pero muy cierto.
Un fortísimo abrazo.
Darío
 
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El precio de la libertad.

Nunca había tenido un arma entre mis manos; aquella era fría y muy pesada, la conseguí de un modo ilegal, en el mercado negro. La consigna era "fácil": debíamos entrar en aquel negocio y detonar un par de ocasiones al aire, mientras mis otros compañeros sustraían objetos de valor de quienes estaban en el suelo. Fue un trabajo sencillo...bueno al menos hasta que llegaron los guardias de seguridad y empezaron a disparar. Mis compañeros murieron en el sitio, yo perdí —por suerte– la movilidad de una pierna y ahora mismo me cuesta caminar entre estos estrechos pabellones de la cárcel donde estoy recluido desde hace cinco años. Ahora cargo en mi conciencia la vida de mis amigos, quienes al igual que yo, sólo queríamos ganarnos algo. Al final lo perdimos todo...
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El precio de la libertad.

Nunca había tenido un arma entre mis manos; aquella era fría y muy pesada, la conseguí de un modo ilegal, en el mercado negro. La consigna era "fácil": debíamos entrar en aquel negocio y detonar un par de ocasiones al aire, mientras mis otros compañeros sustraían objetos de valor de quienes estaban en el suelo. Fue un trabajo sencillo...bueno al menos hasta que llegaron los guardias de seguridad y empezaron a disparar. Mis compañeros murieron en el sitio, yo perdí —por suerte– la movilidad de una pierna y ahora mismo me cuesta caminar entre estos estrechos pabellones de la cárcel donde estoy recluido desde hace cinco años. Ahora cargo en mi conciencia la vida de mis amigos, quienes al igual que yo, sólo queríamos ganarnos algo. Al final lo perdimos todo...

En ese mundo de delincuencia se hace innumerables los factores que conllevan a delinquir....Hay muchos que salen regenerados otros salen peores de las cárceles....Buena prosa.
 
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El precio de la libertad.

Nunca había tenido un arma entre mis manos; aquella era fría y muy pesada, la conseguí de un modo ilegal, en el mercado negro. La consigna era "fácil": debíamos entrar en aquel negocio y detonar un par de ocasiones al aire, mientras mis otros compañeros sustraían objetos de valor de quienes estaban en el suelo. Fue un trabajo sencillo...bueno al menos hasta que llegaron los guardias de seguridad y empezaron a disparar. Mis compañeros murieron en el sitio, yo perdí —por suerte– la movilidad de una pierna y ahora mismo me cuesta caminar entre estos estrechos pabellones de la cárcel donde estoy recluido desde hace cinco años. Ahora cargo en mi conciencia la vida de mis amigos, quienes al igual que yo, sólo queríamos ganarnos algo. Al final lo perdimos todo...
DEsesperantes instantes para ver concluida una razon que se perdio...,
consecuencia elevada en ese magno detalle de segundo apresurados.
me ha gustado mucho la escenografia del micro. saludos de luzyabsenta
 

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