El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Amor de levantarse y caer y levantarse:
Ave Fénix,
que parecía…
Malas noticias para vos:
Nudo anticiclónico
Centro de baja presión
Un viento barrió el suelo,
las cenizas se esparcieron horriblemente ante mi vista,
ante la desesperación del nada más
Me quedé, mi amor,
-perdón
que use aún esa palabra,
siempre fui el más débil de los dos-
Me quedé…,
decía,
sin habla.
Y no tengo porque explicarte
lo que ya se ve
Cenizas idas a los cuatro vientos
Ave sin esperanza.
Pájaro del pecho ya sin batir sus alas.
Juez en apariencia inapelable,
Sentencia,
dura sentencia;
Nunca más volar.
Nunca más juntarse
Habrá que adaptarse al rocanrol de los días que se vienen
Habrá que pisar el pedal
cambiar al canal b,
subir la distorsión.
Terminar con este tema con un nudo en la garganta.
Seguir con un solo hasta el final,
como si Hendrix se te hubiera trepado a las manos.
Como si tantos años no significasen nada.
Como si tuviésemos aún el control.
Algún control.
Como si aún se pudiera elegir entre algo que valga la pena.
Como si pudiésemos guardar el corazón en el placard,
Doblarlo,
envolverlo con calma,
rodearlo de tres bolitas de naftalina
y guardarlo hasta la próxima hipotética primavera.
Como si haber terminado el secundario,
o tener cierta cultura nos blindase de algún modo
Nos permitiese continuar flemáticos.
Comprando cosas de cuarta con precio subsidiado.
Mientras nos insultan por cruzar distraídos con la cabeza en cualquier parte.
Y miramos el replay de los goles que no son nuestros
Y jugamos al loto
y a que somos fuertes y razonables y lógicos
Y lloramos cuando nadie nos ve
Mi amor,
Mi amor
Quien sabe sabio es el destino,
-Quiero pensar, tonto, para consolarme-
Mi amor
Mi amor
Perdoname que use aún esa palabra…
Tanto,
tanto te esperé
habitando mi desorden.
Que ahora no me acostumbro a estar sin vos
en algo así como este vacío.
Rodeado de esta multitud
que invita a pensar que no hay nadie en ella.
Clavado,
siendo el centro de mi nada.
Rodeado de un estatismo tan cruel
tan malintencionado
que juega a que parezca
que todo aún se mueve
Mi amor
Mi amor
Perdoname que use por séptima vez esa palabra en el poema
después de tanto vapulearla
Perdoname si me olvido que alguna vez te mentí
y acaso, más de una.
Si en mi desesperación por seguir, perjuro, y te digo
que no sé
porque está pasando todo esto…
Ave Fénix,
que parecía…
Malas noticias para vos:
Nudo anticiclónico
Centro de baja presión
Un viento barrió el suelo,
las cenizas se esparcieron horriblemente ante mi vista,
ante la desesperación del nada más
Me quedé, mi amor,
-perdón
que use aún esa palabra,
siempre fui el más débil de los dos-
Me quedé…,
decía,
sin habla.
Y no tengo porque explicarte
lo que ya se ve
Cenizas idas a los cuatro vientos
Ave sin esperanza.
Pájaro del pecho ya sin batir sus alas.
Juez en apariencia inapelable,
Sentencia,
dura sentencia;
Nunca más volar.
Nunca más juntarse
Habrá que adaptarse al rocanrol de los días que se vienen
Habrá que pisar el pedal
cambiar al canal b,
subir la distorsión.
Terminar con este tema con un nudo en la garganta.
Seguir con un solo hasta el final,
como si Hendrix se te hubiera trepado a las manos.
Como si tantos años no significasen nada.
Como si tuviésemos aún el control.
Algún control.
Como si aún se pudiera elegir entre algo que valga la pena.
Como si pudiésemos guardar el corazón en el placard,
Doblarlo,
envolverlo con calma,
rodearlo de tres bolitas de naftalina
y guardarlo hasta la próxima hipotética primavera.
Como si haber terminado el secundario,
o tener cierta cultura nos blindase de algún modo
Nos permitiese continuar flemáticos.
Comprando cosas de cuarta con precio subsidiado.
Mientras nos insultan por cruzar distraídos con la cabeza en cualquier parte.
Y miramos el replay de los goles que no son nuestros
Y jugamos al loto
y a que somos fuertes y razonables y lógicos
Y lloramos cuando nadie nos ve
Mi amor,
Mi amor
Quien sabe sabio es el destino,
-Quiero pensar, tonto, para consolarme-
Mi amor
Mi amor
Perdoname que use aún esa palabra…
Tanto,
tanto te esperé
habitando mi desorden.
Que ahora no me acostumbro a estar sin vos
en algo así como este vacío.
Rodeado de esta multitud
que invita a pensar que no hay nadie en ella.
Clavado,
siendo el centro de mi nada.
Rodeado de un estatismo tan cruel
tan malintencionado
que juega a que parezca
que todo aún se mueve
Mi amor
Mi amor
Perdoname que use por séptima vez esa palabra en el poema
después de tanto vapulearla
Perdoname si me olvido que alguna vez te mentí
y acaso, más de una.
Si en mi desesperación por seguir, perjuro, y te digo
que no sé
porque está pasando todo esto…