No podía olvidarla. Caminamos por el mismo camino, pero se alejó de mí. Ella sonreía cuando caminábamos, eso me alegraba. Pero que había de su corazón. Nunca me dijo que me quería pero actuaba como si lo hiciera. Yo lo acompañaba a donde fuera. ¿Y mi corazón? Latía como si nada cambiara. Ella sonría y yo sonría, eso era todo. Dónde andaba el amor, me preguntaba. Tal vez, tan lejos como tan cerca de nosotros. Pensaba cómo entraríamos en él, si hubiera al menos un beso, quizás estuviéramos muy cerca del amor. Sin embargo, seguíamos caminando y sonriendo, ajenos al primer beso. Ese primer beso que fuera la llave de la puerta del amor.