elena morado
Poeta que considera el portal su segunda casa
Érase una vez un principito, pero no siempre fue así, antes había sido un sapo. Atrapaba moscas con la lengua, ya se sabe que las moscas van mucho a la mierda y si los sapos comen oscas...oh oh…
Estaba una vez el sapo en su estanque tan feliz, cantando alegremente:
croa croa croa croaaaaaaaaaaaaaaaaa croaaaaaaaaaaaan cro cro cro
cuando de pronto, apareció una princesa, ja que más quisiera!
Apareció la bruja del pueblo, que era más fea que pegarle a un padre. La bruja Teodosia, la más temida en toda la provincia de Tijuana.
Todos los días en la mañana, la bruja Teodosia iba a lavarse el culo al rio, pero antes pasaba irremediablemente por el estanque a echar una meadita y joder así a los sapos.
Se descalzó, subió los refajos, abrió las piernas, se agachó un poco y empezó a mear
Ppppppppppppppppppppssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
no habían pasando ni unos segundos cuando sintió uno ruidos debajo de sus faldas, croaaaaaaaa croaaaaaaaaaaaaaa joder croaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
allí debajo del chorro estaba el pobre sapo, a punto de vomitar, porque aunque era un sapo come moscas, no le gustaban los meos de esa bruja malvada y retorcida, amoníaco puro.
la bruja sintió compasión del pobre sapo… no, que va!, solo quería joder un poco más.
Lo cogió por las patas con cara de desprecio, se lo acercó a la cara, y cuando lo tenía debajo de su enorme nariz y de sus ojos saltones, le dijo: tú renacuajo maloliente, no serás un principito disfrazado verdad?
y le besó.
El beso más largo en toda la historia de los besos de los sapos y los príncipes, lo apartó de ella,
y lo lanzó al agua nuevamente.
Alli se quedó esperando, y al cabo de unos minutos, la bruja tenia ante sí, al príncipe más apuesto de todos los principes que jamás hubiera visto. Lógicamente lo había creado
a su imagen y semejanza.
Sus ropas eran principescas, pero su aspecto nada tenia que ver con un noble
qué feo era el hijo puta!
La bruja Teodosia, le propuso un trato. Veamos mi apuesto galán, o te casas conmigo, o seguirás siendo un sapo nauseabundo relegado a un estanque nauseabundo por los siglos de los siglos.
Y asi fue, como el príncipe, antes sapo, se casó con Teodosia.
No se puede decir eso de "comieron perdices y vivieron felices para siempre", pero antes de ser una mierda de anfibio.
La única felicidad que tenia el pobre, era la wifi. La bruja puso tarifa plana en el castillo y el principito podía entretenerse leyendo poemas, cuentos y saltar de foro en foro, tocando los huevos de vez en cuando.
Al llegar la noche se apagaba la wifi, ya que el príncipe tenía que cumplir con su mujercita, y en toda Tijuana se hablaba de las exigencias de Teodosia.
Y colorín colorado el cachondeo se ha acabado.
Moraleja: si tocas mucho los huevos un día te los pillas con la puerta del microondas
o la tapa del piano. Si no quieres que te conviertan en sapo o te manden a tomar por culo los del cuento,
cuidadín chiquitín.
Antonia Mauro del Blanco.
Todos los personajes del cuento son fruto de mi perjudicada imaginación.
Cualquier parecido con la realidad es puta coincidencia.
Estaba una vez el sapo en su estanque tan feliz, cantando alegremente:
croa croa croa croaaaaaaaaaaaaaaaaa croaaaaaaaaaaaan cro cro cro
cuando de pronto, apareció una princesa, ja que más quisiera!
Apareció la bruja del pueblo, que era más fea que pegarle a un padre. La bruja Teodosia, la más temida en toda la provincia de Tijuana.
Todos los días en la mañana, la bruja Teodosia iba a lavarse el culo al rio, pero antes pasaba irremediablemente por el estanque a echar una meadita y joder así a los sapos.
Se descalzó, subió los refajos, abrió las piernas, se agachó un poco y empezó a mear
Ppppppppppppppppppppssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
no habían pasando ni unos segundos cuando sintió uno ruidos debajo de sus faldas, croaaaaaaaa croaaaaaaaaaaaaaa joder croaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
allí debajo del chorro estaba el pobre sapo, a punto de vomitar, porque aunque era un sapo come moscas, no le gustaban los meos de esa bruja malvada y retorcida, amoníaco puro.
la bruja sintió compasión del pobre sapo… no, que va!, solo quería joder un poco más.
Lo cogió por las patas con cara de desprecio, se lo acercó a la cara, y cuando lo tenía debajo de su enorme nariz y de sus ojos saltones, le dijo: tú renacuajo maloliente, no serás un principito disfrazado verdad?
y le besó.
El beso más largo en toda la historia de los besos de los sapos y los príncipes, lo apartó de ella,
y lo lanzó al agua nuevamente.
Alli se quedó esperando, y al cabo de unos minutos, la bruja tenia ante sí, al príncipe más apuesto de todos los principes que jamás hubiera visto. Lógicamente lo había creado
a su imagen y semejanza.
Sus ropas eran principescas, pero su aspecto nada tenia que ver con un noble
qué feo era el hijo puta!
La bruja Teodosia, le propuso un trato. Veamos mi apuesto galán, o te casas conmigo, o seguirás siendo un sapo nauseabundo relegado a un estanque nauseabundo por los siglos de los siglos.
Y asi fue, como el príncipe, antes sapo, se casó con Teodosia.
No se puede decir eso de "comieron perdices y vivieron felices para siempre", pero antes de ser una mierda de anfibio.
La única felicidad que tenia el pobre, era la wifi. La bruja puso tarifa plana en el castillo y el principito podía entretenerse leyendo poemas, cuentos y saltar de foro en foro, tocando los huevos de vez en cuando.
Al llegar la noche se apagaba la wifi, ya que el príncipe tenía que cumplir con su mujercita, y en toda Tijuana se hablaba de las exigencias de Teodosia.
Y colorín colorado el cachondeo se ha acabado.
Moraleja: si tocas mucho los huevos un día te los pillas con la puerta del microondas
o la tapa del piano. Si no quieres que te conviertan en sapo o te manden a tomar por culo los del cuento,
cuidadín chiquitín.
Antonia Mauro del Blanco.
Todos los personajes del cuento son fruto de mi perjudicada imaginación.
Cualquier parecido con la realidad es puta coincidencia.
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