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Hay veces que la paz se vuelve un paisaje,
un sacudir de brisa,
un equilibrio de colores
y sobre todo un holocausto de recuerdos.
Que se vuelve la figura de tu imagen,
el sonar de tu risa,
el deleite de tus olores
y sobre todo el tañer de tu cuerpo.
Hay veces que la paz se vuelve un paisaje,
un sacudir de brisa,
un equilibrio de colores
y sobre todo un holocausto de recuerdos.
Que se vuelve la figura de tu imagen,
el sonar de tu risa,
el deleite de tus olores
y sobre todo el tañer de tu cuerpo.