Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Soy el último profeta de la tierra de las costumbres,
y por costumbre tengo enamorarme mal
nunca desato los nudos rotos
y vivo cada amor que se me da, con números rojos
y besos por enfermedad.
Ha vuelto por aquí el caprichoso fugitivo
que huye de las pestes del amor,
hubo una vez un yo contigo
que se tiró a la orilla y se ahogó.
De nosotros no queda ya ni el recuerdo
se han borrado los sueños de la perfección,
esta brigada ya no apaga los incendios,
somos un escuadrón suicida
con dos oleadas de vida y un suspirito de adiós.
Ya sé que tú prefieres oír poemas de amor,
pero esto de momento fue lo mejor que tuve,
teniendo en cuenta que hasta la alegría contuve
extraviada en un callejón.
De profetas conmigo me basto para vaticinar mis derrotas
y los pocos triunfos que tuve en nombre del amor,
ni brujo ni mago, ni gladiador ni cirujano
a pesar de que urgía
a corazón abierto una cirugía
para olvidar lo que soy.
Ha vuelto por aquí el caprichoso fugitivo,
el incólume amante afligido
que escapa de la pasión.
Apúntame otra derrota, que estoy que hoy me toca
un lado de más en el colchón.
y por costumbre tengo enamorarme mal
nunca desato los nudos rotos
y vivo cada amor que se me da, con números rojos
y besos por enfermedad.
Ha vuelto por aquí el caprichoso fugitivo
que huye de las pestes del amor,
hubo una vez un yo contigo
que se tiró a la orilla y se ahogó.
De nosotros no queda ya ni el recuerdo
se han borrado los sueños de la perfección,
esta brigada ya no apaga los incendios,
somos un escuadrón suicida
con dos oleadas de vida y un suspirito de adiós.
Ya sé que tú prefieres oír poemas de amor,
pero esto de momento fue lo mejor que tuve,
teniendo en cuenta que hasta la alegría contuve
extraviada en un callejón.
De profetas conmigo me basto para vaticinar mis derrotas
y los pocos triunfos que tuve en nombre del amor,
ni brujo ni mago, ni gladiador ni cirujano
a pesar de que urgía
a corazón abierto una cirugía
para olvidar lo que soy.
Ha vuelto por aquí el caprichoso fugitivo,
el incólume amante afligido
que escapa de la pasión.
Apúntame otra derrota, que estoy que hoy me toca
un lado de más en el colchón.