marianella
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con el deseo en tu mirada
pronunciaste mi nombre,
sonido extraño,
lugar impreciso,
fueron los caudales
que interfirieron tus pasos.
Resuelta la maraña,
viramos nuestros ojos al delirio,
cogiste mis hombros con tus besos
y de trozos festeje tus labios.
El silencio tumbo los ruidos,
el brebaje de tus alientos
dibujaron tus ideas en mi oído,
y sin compasión la cordura bajo sus anchas.
Se cayeron los detalles,
y solo uno se oculto bajo mis ropas,
es la hora de caerte sin rumbos
de amarte sin un nombre.
Y bajo la rubrica de tus manos
deje asentar tus pretensiones,
solté mis cabellos sobre tu rostro
y te volví a besar.
pronunciaste mi nombre,
sonido extraño,
lugar impreciso,
fueron los caudales
que interfirieron tus pasos.
Resuelta la maraña,
viramos nuestros ojos al delirio,
cogiste mis hombros con tus besos
y de trozos festeje tus labios.
El silencio tumbo los ruidos,
el brebaje de tus alientos
dibujaron tus ideas en mi oído,
y sin compasión la cordura bajo sus anchas.
Se cayeron los detalles,
y solo uno se oculto bajo mis ropas,
es la hora de caerte sin rumbos
de amarte sin un nombre.
Y bajo la rubrica de tus manos
deje asentar tus pretensiones,
solté mis cabellos sobre tu rostro
y te volví a besar.
:: gracias, y muchas un saludo.