BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desconocía que la música sollozaba en casa.
Que la maleta abierta implicaba un desorden
de aceras y avenidas desiguales.
Que los ojos protagonizaban el llanto y
que las carreras de coche eran el futuro.
Ignoraba las consecuencias de sus ideas
despreciaba el orden de sus decisiones.
Tenía por bandera una pistola enrollada
en un trapo de iguales dimensiones.
Buscaba entre los cajas apasionadas de los gitanos
la venta ambulante de un reloj de arena.
Vestía azucenas y empapaba el agua
con sus mejunjes.
Reinaba la noche entera, en su casa
mientras el calor aproximaba los cuerpos
jóvenes tras los bosques.
El monte era una luciérnaga
en que no estaría jamás solo.
Y el pueblo, un gitano que guardaba
sus pañuelos al amanecer-.
©
Que la maleta abierta implicaba un desorden
de aceras y avenidas desiguales.
Que los ojos protagonizaban el llanto y
que las carreras de coche eran el futuro.
Ignoraba las consecuencias de sus ideas
despreciaba el orden de sus decisiones.
Tenía por bandera una pistola enrollada
en un trapo de iguales dimensiones.
Buscaba entre los cajas apasionadas de los gitanos
la venta ambulante de un reloj de arena.
Vestía azucenas y empapaba el agua
con sus mejunjes.
Reinaba la noche entera, en su casa
mientras el calor aproximaba los cuerpos
jóvenes tras los bosques.
El monte era una luciérnaga
en que no estaría jamás solo.
Y el pueblo, un gitano que guardaba
sus pañuelos al amanecer-.
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