el somormujo pálido
Poeta fiel al portal
Camino perdido y confuso
en este laberinto de ratas
llamado ciudad.
Sus luces artificiales
se han llevado la oscuridad.
No entiendo el sentido
de este absurdo invento
en el que andamos perdidos.
Si el humo y las luces
nos ocultan las estrellas,
¿Cómo conseguiremos guiarnos, en este laberinto de ratas?
¿Qué delito cometimos para terminar viviendo
encadenados con mentiras
en esta prisión de cemento?
Somos inocentes,
pero nacimos condenados.
Condenados a vagar sin rumbo,
arrastrados por corrientes sin sentido
de este extraño mar de cemento.
Suerte que a veces, cuando el cielo llora,
limpia el humo con sus lágrimas
y deja pasar al sol.
En esos días, un mágico puente de colores
cruza la ciudad.
Si eres lo bastante rápido
tal vez consigas cruzarlo,
y llegues a la salida.
Yo no pude cruzar el arco iris,
no fui lo bastante rápido,
por eso desde entonces
ya no corro.
Ahora camino despacio,
llorando para sembrar de lágrimas
este duro asfalto sobre el que vivimos
y ablandarlo.
Sé que si lloro lo suficiente,
la mágica vida que hay debajo
conseguirá abrirse camino,
y brotará con sus tiernas hojas verdes
cubriéndolo todo ,con esa mágica alfombra
que lleva hasta la salida.
Lo sé porque la vida es infinitamente sabia,
y la aflicción tan solo es
un recurso,
una parte
del plan divino.
en este laberinto de ratas
llamado ciudad.
Sus luces artificiales
se han llevado la oscuridad.
No entiendo el sentido
de este absurdo invento
en el que andamos perdidos.
Si el humo y las luces
nos ocultan las estrellas,
¿Cómo conseguiremos guiarnos, en este laberinto de ratas?
¿Qué delito cometimos para terminar viviendo
encadenados con mentiras
en esta prisión de cemento?
Somos inocentes,
pero nacimos condenados.
Condenados a vagar sin rumbo,
arrastrados por corrientes sin sentido
de este extraño mar de cemento.
Suerte que a veces, cuando el cielo llora,
limpia el humo con sus lágrimas
y deja pasar al sol.
En esos días, un mágico puente de colores
cruza la ciudad.
Si eres lo bastante rápido
tal vez consigas cruzarlo,
y llegues a la salida.
Yo no pude cruzar el arco iris,
no fui lo bastante rápido,
por eso desde entonces
ya no corro.
Ahora camino despacio,
llorando para sembrar de lágrimas
este duro asfalto sobre el que vivimos
y ablandarlo.
Sé que si lloro lo suficiente,
la mágica vida que hay debajo
conseguirá abrirse camino,
y brotará con sus tiernas hojas verdes
cubriéndolo todo ,con esa mágica alfombra
que lleva hasta la salida.
Lo sé porque la vida es infinitamente sabia,
y la aflicción tan solo es
un recurso,
una parte
del plan divino.
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