guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
¿Cómo voy a engañar a quien creó el engañó?
La verdad no se la respuesta
pero si mi pluma es firme y fiera
quizás hable mi corazón dejando de hacerme daño.
Baja por el valle de azavache
los rieles de fuego que llevan la desdicha
de mis pies errantes.
El pueblo está vacío
como cuando tu volaste hacia las estrellas
para hacer de la cruz del sur
el rectángulo del norte.
Te salieron tres pares de alas
aquella noche donde gritaste que me odiabas.
Te liberaste de las cadenas del silencio
siendo el cielo salida de tu alma.
Aquella vez yo me volví más terrano
sin bajar de la cama.
Mi túnica anda sucia y agujereada
por tratar de atrapar estrellas fugazes
en el arte iluso de crear amadas.
Sigo andando por estas calles de soledad,
donde el cobre amarillo de mis lagrimas
fulmina las escaleras de una muerte sola.
Estoy lejos de la mar pero me ahogo
entre las penas cardinales de quien ama.
He sido sentenciado por boca
de una luna jueza a favor de la más bella de las estrellas.
Y es que la luna es madre de la soledad y de las damas,
mientras yo cuervo de la noche que le canta al río sus lamentos
en estas noches peregrinas lejos de una cama.
Baja del cielo que me he cansado de ser gitano.
La verdad no se la respuesta
pero si mi pluma es firme y fiera
quizás hable mi corazón dejando de hacerme daño.
Baja por el valle de azavache
los rieles de fuego que llevan la desdicha
de mis pies errantes.
El pueblo está vacío
como cuando tu volaste hacia las estrellas
para hacer de la cruz del sur
el rectángulo del norte.
Te salieron tres pares de alas
aquella noche donde gritaste que me odiabas.
Te liberaste de las cadenas del silencio
siendo el cielo salida de tu alma.
Aquella vez yo me volví más terrano
sin bajar de la cama.
Mi túnica anda sucia y agujereada
por tratar de atrapar estrellas fugazes
en el arte iluso de crear amadas.
Sigo andando por estas calles de soledad,
donde el cobre amarillo de mis lagrimas
fulmina las escaleras de una muerte sola.
Estoy lejos de la mar pero me ahogo
entre las penas cardinales de quien ama.
He sido sentenciado por boca
de una luna jueza a favor de la más bella de las estrellas.
Y es que la luna es madre de la soledad y de las damas,
mientras yo cuervo de la noche que le canta al río sus lamentos
en estas noches peregrinas lejos de una cama.
Baja del cielo que me he cansado de ser gitano.
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