El que se roba el amor no piensa, no vive.
El que se roba el amor se la pasa tranquilo, en la agonía;
no grita, no llora, no se lamenta.
Piensa, sólo si el amor se lo permite.
El que se roba el amor, no es capaz de llamarse humano;
es un ser que vive entre el ser o no ser, entre el pensar o no pensar.
El que se roba el amor, es un inútil, un tonto.
El que se roba el amor no siente, solo respira.
Ambiciona, desea, actua; como el niño con juguete nuevo es su carreola.
El que se roba el amor, es el ser más despreciable de esta vida.
Es él que canta, es él que piensa, es él que se imagina,
es él que le escribe poemas al amor y a la tristeza.
El que se roba el amor no existe, pues si existiese,
sería -entre otras cosas- como este humilde poeta que huye, que teme;
es él que hoy se averguenza, pues hace horas, el amor, le han robado.
en memoria de Gualbert
El que se roba el amor se la pasa tranquilo, en la agonía;
no grita, no llora, no se lamenta.
Piensa, sólo si el amor se lo permite.
El que se roba el amor, no es capaz de llamarse humano;
es un ser que vive entre el ser o no ser, entre el pensar o no pensar.
El que se roba el amor, es un inútil, un tonto.
El que se roba el amor no siente, solo respira.
Ambiciona, desea, actua; como el niño con juguete nuevo es su carreola.
El que se roba el amor, es el ser más despreciable de esta vida.
Es él que canta, es él que piensa, es él que se imagina,
es él que le escribe poemas al amor y a la tristeza.
El que se roba el amor no existe, pues si existiese,
sería -entre otras cosas- como este humilde poeta que huye, que teme;
es él que hoy se averguenza, pues hace horas, el amor, le han robado.
en memoria de Gualbert