El despilfarro
La ciudad brilla que brilla
con luces de candilejas,
del ciudadano las quejas
se van por la alcantarilla.
Así eleva la barbilla
el político orgulloso
le conviene un pueblo ocioso
que en su oscuro desamparo
vuelva aceptar sin reparo
al corrupto poderoso.
con luces de candilejas,
del ciudadano las quejas
se van por la alcantarilla.
Así eleva la barbilla
el político orgulloso
le conviene un pueblo ocioso
que en su oscuro desamparo
vuelva aceptar sin reparo
al corrupto poderoso.
La factura de la luz
El pobre no se sorprende,
aprende,
ya que de algo hay que morir,
vivir,
al igual que el avestruz,
sin luz.
Y carga como una cruz
las abusivas facturas
sin comprender sus lecturas
aprende a vivir sin luz.
La victima
Por eso es que sin reproche,
la noche,
muerta de frío en su casa,
se pasa,
entre lagrimas Manuela,
en vela;
arrimada a la candela
y sin calcular los daños,
mientas quema desengaños
¡la noche se pasa en vela!
A los hijos que parió,
adiós,
que hoy se convirtió en estrella,
mi bella,
quedó su queja silente,
durmiente.
Luce su plateada frente
laureles de soledad
y en su rostro la bondad...
¡adiós mi bella durmiente!
Dedicado a las familias y personas ancianas, sin recursos, que han muerto en soledad, de frío, o de accidente, en una muerte anunciada; ya sea por incendio, a causa de una vela o de una vieja estufa, etc...
Mientras, seguimos escondiendo la cabeza bajo tierra, o nos dejamos manejar como títeres, por el miedo y la desidia.
aprende,
ya que de algo hay que morir,
vivir,
al igual que el avestruz,
sin luz.
Y carga como una cruz
las abusivas facturas
sin comprender sus lecturas
aprende a vivir sin luz.
La victima
Por eso es que sin reproche,
la noche,
muerta de frío en su casa,
se pasa,
entre lagrimas Manuela,
en vela;
arrimada a la candela
y sin calcular los daños,
mientas quema desengaños
¡la noche se pasa en vela!
A los hijos que parió,
adiós,
que hoy se convirtió en estrella,
mi bella,
quedó su queja silente,
durmiente.
Luce su plateada frente
laureles de soledad
y en su rostro la bondad...
¡adiós mi bella durmiente!
Dedicado a las familias y personas ancianas, sin recursos, que han muerto en soledad, de frío, o de accidente, en una muerte anunciada; ya sea por incendio, a causa de una vela o de una vieja estufa, etc...
Mientras, seguimos escondiendo la cabeza bajo tierra, o nos dejamos manejar como títeres, por el miedo y la desidia.
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