El reclamo del pavo real
En un safari de doy valor porque más tengo ,
cazadora apresada por el brillo de esmeraldas
que lucen toscas en los dedos
de las manos que acaparan en sus palmas
los montones de la abundancia del exceso.
No eres más que un divertimento,
un adorno pasajero en el salón de los caprichos,
un títere inmovilizado en un zaguán de exhibiciones,
embelesada por el aparentar de la apariencia.
El pavo real se pavonea ,
te agita cual maraca abriendo paso a su cortejo
despertando la atención del receloso gallinero ,
y para exhibir su inconsistencia pretenciosa
y deslumbrar entre las sombras opulento ,
despliega un abanico tres tonos apagado,
pecho erguido,
mentón levantado.
Y tu pago :
no existe más que su cola
para el pavo .
Cacarea,
cacarea,
pero más alto.
En un safari de doy valor porque más tengo ,
cazadora apresada por el brillo de esmeraldas
que lucen toscas en los dedos
de las manos que acaparan en sus palmas
los montones de la abundancia del exceso.
No eres más que un divertimento,
un adorno pasajero en el salón de los caprichos,
un títere inmovilizado en un zaguán de exhibiciones,
embelesada por el aparentar de la apariencia.
El pavo real se pavonea ,
te agita cual maraca abriendo paso a su cortejo
despertando la atención del receloso gallinero ,
y para exhibir su inconsistencia pretenciosa
y deslumbrar entre las sombras opulento ,
despliega un abanico tres tonos apagado,
pecho erguido,
mentón levantado.
Y tu pago :
no existe más que su cola
para el pavo .
Cacarea,
cacarea,
pero más alto.
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