Asklepios
Incinerando envidias
En la escuela, durante el recreo me aficioné a pegar patadas a las piedras… a la soledad. Los demás niños, -era mi punto de vista-, parecían no querer jugar conmigo. Tampoco me apetecía a mí mucho jugar con ellos.
También me aficionó a mirar a lo lejos, y a mirar a mis adentros. Y todo empezó a convertirse en una serie de viajes de un extremo a otro. Entre unos puntos y otros, entre tantos principios y finales, llegó el momento de imaginarte. Te vi. Pero jugábamos partidas diferentes. Coincidimos durante un breve tiempo que fue maravilloso. Ahora, está claro que llevamos ya mucho tiempo jugando partidas diferentes. Y yo, he de intentar ganar la mía, a pesar de ser consciente de no poder olvidarte mientras viva. Espero que de la tuya, salgas triunfante. Un sincero abrazo.
También me aficionó a mirar a lo lejos, y a mirar a mis adentros. Y todo empezó a convertirse en una serie de viajes de un extremo a otro. Entre unos puntos y otros, entre tantos principios y finales, llegó el momento de imaginarte. Te vi. Pero jugábamos partidas diferentes. Coincidimos durante un breve tiempo que fue maravilloso. Ahora, está claro que llevamos ya mucho tiempo jugando partidas diferentes. Y yo, he de intentar ganar la mía, a pesar de ser consciente de no poder olvidarte mientras viva. Espero que de la tuya, salgas triunfante. Un sincero abrazo.