Tomas la rosa,
Sujetándola por su tallo largo,
Y acaricias con tus dedos
Sus rosados pétalos,
Y dejas que sea su aroma,
Evocador y cercano,
El que te envuelva en el recuerdo
De aquel primer amor temprano.
El color de sus ojos,
Profundos y castaños;
Su vacilante tartamudeo
Cuando te confiaba
Sus sentimientos
De adolescente enamorado.
Aquellos labios inocentes
Que buscaban besos desesperados,
Mientras la luna cómplice,
Velaba por el secreto de encuentros
A tus padres ocultados.
La flor te devuelve la imagen,
De él, aquella tarde
A tu puerta llegando,
Con un ramo de rosas adornado
Con un lazo de raso blanco,
Mientras te decía:
“Felicidades por tus radiantes
Dieciséis años”.
La sonrisa en su cara brillando,
A la par que te besaba en la mejilla,
Y tú, te emocionabas,
Con lágrimas en tus pupilas,
Como luceros destellando.
Ahí quedo grabado,
Unido al perfume de la rosa,
El más recordado
De tus muchos cumpleaños,
Cuya calidez, cuya ternura,
Te hizo sentir la heroína
De un relato romántico.
Sujetándola por su tallo largo,
Y acaricias con tus dedos
Sus rosados pétalos,
Y dejas que sea su aroma,
Evocador y cercano,
El que te envuelva en el recuerdo
De aquel primer amor temprano.
El color de sus ojos,
Profundos y castaños;
Su vacilante tartamudeo
Cuando te confiaba
Sus sentimientos
De adolescente enamorado.
Aquellos labios inocentes
Que buscaban besos desesperados,
Mientras la luna cómplice,
Velaba por el secreto de encuentros
A tus padres ocultados.
La flor te devuelve la imagen,
De él, aquella tarde
A tu puerta llegando,
Con un ramo de rosas adornado
Con un lazo de raso blanco,
Mientras te decía:
“Felicidades por tus radiantes
Dieciséis años”.
La sonrisa en su cara brillando,
A la par que te besaba en la mejilla,
Y tú, te emocionabas,
Con lágrimas en tus pupilas,
Como luceros destellando.
Ahí quedo grabado,
Unido al perfume de la rosa,
El más recordado
De tus muchos cumpleaños,
Cuya calidez, cuya ternura,
Te hizo sentir la heroína
De un relato romántico.