La memoria es la chispa
que incendia la yesca del recuerdo,
recordar es volver a vivir,
y hoy cruza por mi mente
un recuerdo que quema
mi sangre dulcemente,
y me vuelve a enloquecer.
La mar bañando mis pies,
tus brazos rodeando mi piel,
tu escarpada y blanca geografía
a mi lado siempre fiel.
Tendida sobre la amarilla arena
me pareces una sirena que la mar dejó,
mi corazón retumba,
al compás del majestuoso tumbo de las olas,
el ardiente sol del atardecer
también se pone al oriente tu cuerpo.
Es el ensordecedor romper de las olas
que van al compás de tu corazón
y la blanca espuma que rodean tu cuerpo
lo que enmarca tu infinita belleza.
Hoy ya viejo lo vuelvo a recordar,
y veo a mi sirena,
convertida en toda una señora,
pero aún en sus ojos puedo ver y escuchar la mar
que incendia la yesca del recuerdo,
recordar es volver a vivir,
y hoy cruza por mi mente
un recuerdo que quema
mi sangre dulcemente,
y me vuelve a enloquecer.
La mar bañando mis pies,
tus brazos rodeando mi piel,
tu escarpada y blanca geografía
a mi lado siempre fiel.
Tendida sobre la amarilla arena
me pareces una sirena que la mar dejó,
mi corazón retumba,
al compás del majestuoso tumbo de las olas,
el ardiente sol del atardecer
también se pone al oriente tu cuerpo.
Es el ensordecedor romper de las olas
que van al compás de tu corazón
y la blanca espuma que rodean tu cuerpo
lo que enmarca tu infinita belleza.
Hoy ya viejo lo vuelvo a recordar,
y veo a mi sirena,
convertida en toda una señora,
pero aún en sus ojos puedo ver y escuchar la mar