cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Será que nunca podré olvidar tus ojos?
Y la dulzura de tus labios, cuando a gotas
me dabas de beber,
y que decir de tu sonrisa, esa boca seductora
que fuera dicha y placer.
Y de las miradas que aun recuerdo
y de la ternura que me diste por doquier,
y de tantas cosas, tantas que me duele
el pensar que te fuiste, y ahora formas parte de un ayer.
Pero dime , ¿como olvidar tus ojos?
Esos que mirar a diario, me hacían desvanecer;
esos que hasta en sueños me hacían estremecer;
dime, ¿como olvidarte?, si tatuada te llevo por doquier.
Caminas a la par de mis sueños, deseando un día volverte a tener,
eres la musa que me inspira
la diva perfecta que me hace enloquecer;
el amor que me lastima
la música selecta, la imagen de tu ser.
Y la dulzura de tus labios, cuando a gotas
me dabas de beber,
y que decir de tu sonrisa, esa boca seductora
que fuera dicha y placer.
Y de las miradas que aun recuerdo
y de la ternura que me diste por doquier,
y de tantas cosas, tantas que me duele
el pensar que te fuiste, y ahora formas parte de un ayer.
Pero dime , ¿como olvidar tus ojos?
Esos que mirar a diario, me hacían desvanecer;
esos que hasta en sueños me hacían estremecer;
dime, ¿como olvidarte?, si tatuada te llevo por doquier.
Caminas a la par de mis sueños, deseando un día volverte a tener,
eres la musa que me inspira
la diva perfecta que me hace enloquecer;
el amor que me lastima
la música selecta, la imagen de tu ser.