Pedro Galeano Martin
Poeta recién llegado
El reemplazo de las existencias.
Cuando todas las noches se volvían tristes,
navegando en el interior de la amargura,
sin evitar se busca el máximo exponente,
el de toda una locura.
Viaje ante esos paramos,
que ya ni se pueden recordar,
reclamando su más desdicha coincidencia,
que es sin más la alta soledad.
La más inquietante esperanza,
desplazándose lentamente sobre mi alma,
veía como su camino se nublaba,
y ya no más todo terminaba.
Mi corazón,
pocos sobresaltos ya daba,
ya que mi inquietud,
ya no era mal aventurada.
Los sentimientos,
se desplazaban por otras,
que sin pensar y sin dudar,
se aceptaban.
Y si no recuerdo mal,
que mi locura,
se apodero de mi alma,
y mi soledad,
ya pocas vueltas daba.
¿Esta claro no?
todo ese sufrimiento,
con las nuevas alegrías,
se apagaban.
Cuando todas las noches se volvían tristes,
navegando en el interior de la amargura,
sin evitar se busca el máximo exponente,
el de toda una locura.
Viaje ante esos paramos,
que ya ni se pueden recordar,
reclamando su más desdicha coincidencia,
que es sin más la alta soledad.
La más inquietante esperanza,
desplazándose lentamente sobre mi alma,
veía como su camino se nublaba,
y ya no más todo terminaba.
Mi corazón,
pocos sobresaltos ya daba,
ya que mi inquietud,
ya no era mal aventurada.
Los sentimientos,
se desplazaban por otras,
que sin pensar y sin dudar,
se aceptaban.
Y si no recuerdo mal,
que mi locura,
se apodero de mi alma,
y mi soledad,
ya pocas vueltas daba.
¿Esta claro no?
todo ese sufrimiento,
con las nuevas alegrías,
se apagaban.