Tamya
Poeta recién llegado
Llegaba el ocaso, me encontraba deshecha
mis lágrimas sombrías caían sin cesar
más cerca de la lumbre atroz de una vela
me esperaba callado con ganas de llorar
Y por más que pensaba no encontraba respuesta
a la actitud funesta con que me recibió
y como arcos de fuego llegan a mi alma muerta
las palabras hiriente que hacia mi él lanzó
Entonces de repente él se marchaba pronto
borrando de mi alma las ganas de vivir
mi corazón deshecho perdía la certeza
de que un día calmado volviera a ser feliz
Por el dolor oculto que mi alma a él lanzaba
mis lágrimas hirientes caían sin control
le hice mucho daño, incluso cuando hablaba
ya no era como antes perdía su atención
Pero a su vez las sombras que a mi alma acudían
con palabras vacías y sin pensar ¿por qué?
consumen entre sueños recuerdos de alegrías
que una noche sombría con el viento borre
Decirle nuevamente palabras que revivan
los hechos que han pasado que me hacían feliz
era como silencios abriendo más mi herida
y con voz quebrantada los dejaba morir.