El reflejo en tu mirada

Francisco León Román

Poeta recién llegado
Eres la primera persona que me descubre en un instante,
me deja sutilmente hipnotizado con aquel verde azulado penetrante
envuelto en una mirada.
Esa mirada mágica que permite el olvido de mis días pasados,
y cierra aquellas historias que merecían concluir.
Aquella mirada que me obliga a plantearme una escapatoria de lo habitual
y crear un reflejo de aquel sueño donde te imagino y persisten aquellos ojos,
que detienen el tiempo.
No utilicemos palabras, esta noche no.
Quiero que me mires fijamente, simplemente como lo haces tú.
De esa forma tan etérea, con tu estoicismo.
Quiero ser el reflejo de tus ojos únicamente para que contemples lo que siento.
Quiero ser aquel lazo blanco que envuelve el delicado color de tus cabellos.
Quiero ser aquella sonrisa que ilumina mis días aunque sean los más perecederos.
Quiero que seas para mí, lo que las camelias a cierta mujer apasionada.
Al mirarme tú, siento que el sol empieza a brillar en otro lugar,
donde somos incapaces de escondernos.
Quiero que sepas que mientras más te escondas, más cercano estoy,
soy capaz de intuirte y adivinarte a través de aquella mirada,
esa mirada donde vives tú y yo, sin sombras ni reflejos.
 
Última edición:
Eres la primera persona que me descubre en un instante,
me deja sutilmente hipnotizado con aquel verde azulado penetrante
envuelto en una mirada.
Esa mirada mágica que permite el olvido de mis días pasados,
y cierra aquellas historias que merecían concluir.
Aquella mirada que me obliga a plantearme una escapatoria de lo habitual
y crear un reflejo de aquel sueño donde te imagino y persisten aquellos ojos,
que perduran en el tiempo.
No utilicemos palabras, esta noche no.
Quiero que me mires fijamente, simplemente como lo haces tú.
De esa forma tan etérea, con tu estoicismo.
Quiero ser el reflejo de tus ojos únicamente para que contemples lo que siento.
Quiero ser aquel lazo blanco que envuelve el delicado color de tus cabellos.
Quiero ser aquella sonrisa que ilumina mis días aunque sean los más perecederos.
Quiero que seas para mí, lo que las camelias a cierta mujer apasionada.
Al mirarme tú, siento que el sol empieza a brillar en otro lugar,
donde somos incapaces de escondernos.
Quiero que sepas que mientras más te escondas, más cercano estoy,
soy capaz de intuirte y adivinarte a través de aquella mirada,
esa mirada donde vives tú y yo, sin sombras ni reflejos.

Hermosos versos que erizan la piel al irlos deshojando , letras impregnadas de sensaciones que sacan suspiros.
Un placer leerte , un cálido saludo Francisco
 
Eres la primera persona que me descubre en un instante,
me deja sutilmente hipnotizado con aquel verde azulado penetrante
envuelto en una mirada.
Esa mirada mágica que permite el olvido de mis días pasados,
y cierra aquellas historias que merecían concluir.
Aquella mirada que me obliga a plantearme una escapatoria de lo habitual
y crear un reflejo de aquel sueño donde te imagino y persisten aquellos ojos,
que perduran en el tiempo.
No utilicemos palabras, esta noche no.
Quiero que me mires fijamente, simplemente como lo haces tú.
De esa forma tan etérea, con tu estoicismo.
Quiero ser el reflejo de tus ojos únicamente para que contemples lo que siento.
Quiero ser aquel lazo blanco que envuelve el delicado color de tus cabellos.
Quiero ser aquella sonrisa que ilumina mis días aunque sean los más perecederos.
Quiero que seas para mí, lo que las camelias a cierta mujer apasionada.
Al mirarme tú, siento que el sol empieza a brillar en otro lugar,
donde somos incapaces de escondernos.
Quiero que sepas que mientras más te escondas, más cercano estoy,
soy capaz de intuirte y adivinarte a través de aquella mirada,
esa mirada donde vives tú y yo, sin sombras ni reflejos.

Primero que nada ¡Bienvenido a este mundo de poetas apasionados !

Su pluma desencadena sentimientos con gran frenesí, por doquier están los anhelos deshojados.
Un placer leerle Poeta...
Saludos cordiales desde mi Prado!!!
 
Última edición:
Eres la primera persona que me descubre en un instante,
me deja sutilmente hipnotizado con aquel verde azulado penetrante
envuelto en una mirada.
Esa mirada mágica que permite el olvido de mis días pasados,
y cierra aquellas historias que merecían concluir.
Aquella mirada que me obliga a plantearme una escapatoria de lo habitual
y crear un reflejo de aquel sueño donde te imagino y persisten aquellos ojos,
que detienen el tiempo.
No utilicemos palabras, esta noche no.
Quiero que me mires fijamente, simplemente como lo haces tú.
De esa forma tan etérea, con tu estoicismo.
Quiero ser el reflejo de tus ojos únicamente para que contemples lo que siento.
Quiero ser aquel lazo blanco que envuelve el delicado color de tus cabellos.
Quiero ser aquella sonrisa que ilumina mis días aunque sean los más perecederos.
Quiero que seas para mí, lo que las camelias a cierta mujer apasionada.
Al mirarme tú, siento que el sol empieza a brillar en otro lugar,
donde somos incapaces de escondernos.
Quiero que sepas que mientras más te escondas, más cercano estoy,
soy capaz de intuirte y adivinarte a través de aquella mirada,
esa mirada donde vives tú y yo, sin sombras ni reflejos.
Hay tanto que podemos ver de ella, que a veces las palabras no nos alcanzan, saludos cordiales
 
Eres la primera persona que me descubre en un instante,
me deja sutilmente hipnotizado con aquel verde azulado penetrante
envuelto en una mirada.
Esa mirada mágica que permite el olvido de mis días pasados,
y cierra aquellas historias que merecían concluir.
Aquella mirada que me obliga a plantearme una escapatoria de lo habitual
y crear un reflejo de aquel sueño donde te imagino y persisten aquellos ojos,
que detienen el tiempo.
No utilicemos palabras, esta noche no.
Quiero que me mires fijamente, simplemente como lo haces tú.
De esa forma tan etérea, con tu estoicismo.
Quiero ser el reflejo de tus ojos únicamente para que contemples lo que siento.
Quiero ser aquel lazo blanco que envuelve el delicado color de tus cabellos.
Quiero ser aquella sonrisa que ilumina mis días aunque sean los más perecederos.
Quiero que seas para mí, lo que las camelias a cierta mujer apasionada.
Al mirarme tú, siento que el sol empieza a brillar en otro lugar,
donde somos incapaces de escondernos.
Quiero que sepas que mientras más te escondas, más cercano estoy,
soy capaz de intuirte y adivinarte a través de aquella mirada,
esa mirada donde vives tú y yo, sin sombras ni reflejos.
NAda tan mágico como la mirada del ser amado, aquella que cautiva y aprisiona todas nuestras emociones.
Enhorabuena,
Saludos.
 
Eres la primera persona que me descubre en un instante,
me deja sutilmente hipnotizado con aquel verde azulado penetrante
envuelto en una mirada.
Esa mirada mágica que permite el olvido de mis días pasados,
y cierra aquellas historias que merecían concluir.
Aquella mirada que me obliga a plantearme una escapatoria de lo habitual
y crear un reflejo de aquel sueño donde te imagino y persisten aquellos ojos,
que detienen el tiempo.
No utilicemos palabras, esta noche no.
Quiero que me mires fijamente, simplemente como lo haces tú.
De esa forma tan etérea, con tu estoicismo.
Quiero ser el reflejo de tus ojos únicamente para que contemples lo que siento.
Quiero ser aquel lazo blanco que envuelve el delicado color de tus cabellos.
Quiero ser aquella sonrisa que ilumina mis días aunque sean los más perecederos.
Quiero que seas para mí, lo que las camelias a cierta mujer apasionada.
Al mirarme tú, siento que el sol empieza a brillar en otro lugar,
donde somos incapaces de escondernos.
Quiero que sepas que mientras más te escondas, más cercano estoy,
soy capaz de intuirte y adivinarte a través de aquella mirada,
esa mirada donde vives tú y yo, sin sombras ni reflejos.
Mirar al ser amado y querer ser tornado en esa intuicion donde
la adivinacion de los flejes se hace consonancia de entrega.
un bello recorrido en un poema que estremece. saludos amables
de luzyabsenta
 

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