Old Soul
Poeta adicto al portal
Yo le dije que la luna
siempre alumbra,
aunque no la veamos,
que la luna siempre cobija,
aunque no la entendamos.
Ella me dijo: ¡Te la regalo!
Que me merecía el pedestal
desde donde los dioses
mueven sus manos.
Y yo hice como que la tomaba
sabiendo que la luna
no puede regalarse.
Pero la besé igual,
como si siempre callase,
pues ni quería,
ni tenía otro instante.
siempre alumbra,
aunque no la veamos,
que la luna siempre cobija,
aunque no la entendamos.
Ella me dijo: ¡Te la regalo!
Que me merecía el pedestal
desde donde los dioses
mueven sus manos.
Y yo hice como que la tomaba
sabiendo que la luna
no puede regalarse.
Pero la besé igual,
como si siempre callase,
pues ni quería,
ni tenía otro instante.
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