El hombre del porsaco
Poeta recién llegado
Qué malos son los payasos, cuántos traumas han causado,
hasta asesinos en serie en ellos se han inspirado.
Logran entrar en tu mente, saben bien lo que te aterra,
los muy cobardes se esconden tras sus pinturas de guerra.
Y sin embargo me gustan, son tan siniestros y alegres,
son como encontrarte un muerto entre los trigales verdes.
Como el de mi cumpleaños, era de la linea dura,
tanto que aún a día de hoy sigue en búsqueda y captura.
Apareció muy borracho con un porrito en la boca,
nadie lo reconocía y a vivir la vida loca.
Al principio era gracioso hasta que salió la fiera
y lo que empezó en comedia acabó en tragedia griega.
Con un hacha en cada mano casi nadie logró huir
y yo en estado de shock no dejaba de aplaudir.
Al irse me dió un globito y me dijo:''¿Te ha gustado?,
recuerda que volveré para acabar lo empezado''.
Y ahora está junto a mi puerta esperando en el peldaño,
veinticinco años después vuelve por mi cumpleaños.
Sigue bebiendo y se orina, todo el traje está empapado,
no logra reincorporarse entre la tos y el lumbago.
Su visión me parte el alma y lo estrecho entre mis brazos,
los cuales le han hecho dar sus últimos coletazos.
Ha despertado en mí al niño que entusiasmado aplaudía
y ante el horror y la muerte a carcajadas reía.
Mañana lavaré el traje, Discordio será mi nombre,
el payaso cumpleañero que hará de tu niño un hombre.
hasta asesinos en serie en ellos se han inspirado.
Logran entrar en tu mente, saben bien lo que te aterra,
los muy cobardes se esconden tras sus pinturas de guerra.
Y sin embargo me gustan, son tan siniestros y alegres,
son como encontrarte un muerto entre los trigales verdes.
Como el de mi cumpleaños, era de la linea dura,
tanto que aún a día de hoy sigue en búsqueda y captura.
Apareció muy borracho con un porrito en la boca,
nadie lo reconocía y a vivir la vida loca.
Al principio era gracioso hasta que salió la fiera
y lo que empezó en comedia acabó en tragedia griega.
Con un hacha en cada mano casi nadie logró huir
y yo en estado de shock no dejaba de aplaudir.
Al irse me dió un globito y me dijo:''¿Te ha gustado?,
recuerda que volveré para acabar lo empezado''.
Y ahora está junto a mi puerta esperando en el peldaño,
veinticinco años después vuelve por mi cumpleaños.
Sigue bebiendo y se orina, todo el traje está empapado,
no logra reincorporarse entre la tos y el lumbago.
Su visión me parte el alma y lo estrecho entre mis brazos,
los cuales le han hecho dar sus últimos coletazos.
Ha despertado en mí al niño que entusiasmado aplaudía
y ante el horror y la muerte a carcajadas reía.
Mañana lavaré el traje, Discordio será mi nombre,
el payaso cumpleañero que hará de tu niño un hombre.