Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
El despertador centinela
se ha quedado dormido.
Su sueño es inquieto;
se diría que lo atormenta su conciencia.
Sueña. Sueña. Está soñando
que corre y corre
y se le hace tarde
y no llega a tiempo
y ni siquiera sabe qué horas son.
Al fin se detiene.
Sospecha, intuye, afirma
que ha pasado una y otra vez
por este mismo lugar,
que ha andado en círculos,
¡que no sabe a dónde va!
Despierta, febril, enloquecido,
y grita con voz de alarma:
¡Me están robando el tiempo!
Un eco, una voz distante, responde:
¡Pero si es domingo, carajo!
El despertador vigía abre un surco
en el tejido del espacio-tiempo,
y vuela, vuela, vuela
hasta dar con un muro violento.
Pronto lo invade un descanso de sí;
se derrama, se esparce, desaparece
un sueño profundo, silencioso
y, esta vez, este siempre,
sin pesadillas.
se ha quedado dormido.
Su sueño es inquieto;
se diría que lo atormenta su conciencia.
Sueña. Sueña. Está soñando
que corre y corre
y se le hace tarde
y no llega a tiempo
y ni siquiera sabe qué horas son.
Al fin se detiene.
Sospecha, intuye, afirma
que ha pasado una y otra vez
por este mismo lugar,
que ha andado en círculos,
¡que no sabe a dónde va!
Despierta, febril, enloquecido,
y grita con voz de alarma:
¡Me están robando el tiempo!
Un eco, una voz distante, responde:
¡Pero si es domingo, carajo!
El despertador vigía abre un surco
en el tejido del espacio-tiempo,
y vuela, vuela, vuela
hasta dar con un muro violento.
Pronto lo invade un descanso de sí;
se derrama, se esparce, desaparece
un sueño profundo, silencioso
y, esta vez, este siempre,
sin pesadillas.
