El reloj en la pared

dimas claudio

Dimas Claudio
Transcurre la noche sentado a la mesa de mi humilde sala.

Un viejo reloj sobre la pared marcha con desgana.

Y tan lentamente marca los minutos que me desespera.

Arrastra cansino sus negras agujas por la madrugada.


Tan indiferente me observa sentado a la vieja mesa.

Tan indiferente que me ve llorando y sigue su marcha.

Si ha visto a la mesa, risa y alegría en noches felices,

en la soledad de mi triste mesa, aun marcha inflexible.


¿Ha! corazón de engranajes y metal, que suerte tienes.

Que sigues sin pausa tu eterno camino sin gloria ni pena.

Mientras en la mesa tejo con minutos la eterna condena

de sufrir los años que aun debo vivir, y morir sin ella.


Dimas
 
Transcurre la noche sentado a la mesa de mi humilde sala.

Un viejo reloj sobre la pared marcha con desgana.

Y tan lentamente marca los minutos que me desespera.

Arrastra cansino sus negras agujas por la madrugada.


Tan indiferente me observa sentado a la vieja mesa.

Tan indiferente que me ve llorando y sigue su marcha.

Si ha visto a la mesa, risa y alegría en noches felices,

en la soledad de mi triste mesa, aun marcha inflexible.


¿Ha! corazón de engranajes y metal, que suerte tienes.

Que sigues sin pausa tu eterno camino sin gloria ni pena.

Mientras en la mesa tejo con minutos la eterna condena

de sufrir los años que aun debo vivir, y morir sin ella.


Dimas
¡Ah el tiempo, estimado compañero!, ¡cuán diferente es en los momentos de melancolía que pasamos! Y los relojes de pared se convierten en atronadores con su implacable decirnos los minutos y sus sonidos.
Un excelente poema es este que he tenido la fortuna de leer.
Junto a mis afectos va un saludo muy cordial, estimado compañero y poeta Dimas.
Salvador.
 
Que noche amigo poeta!! Solo pon unos cuantos folios sobre ella y arrebatale el poderío. Saludos.
Transcurre la noche sentado a la mesa de mi humilde sala.

Un viejo reloj sobre la pared marcha con desgana.

Y tan lentamente marca los minutos que me desespera.

Arrastra cansino sus negras agujas por la madrugada.


Tan indiferente me observa sentado a la vieja mesa.

Tan indiferente que me ve llorando y sigue su marcha.

Si ha visto a la mesa, risa y alegría en noches felices,

en la soledad de mi triste mesa, aun marcha inflexible.


¿Ha! corazón de engranajes y metal, que suerte tienes.

Que sigues sin pausa tu eterno camino sin gloria ni pena.

Mientras en la mesa tejo con minutos la eterna condena

de sufrir los años que aun debo vivir, y morir sin ella.


Dimas
 
Transcurre la noche sentado a la mesa de mi humilde sala.

Un viejo reloj sobre la pared marcha con desgana.

Y tan lentamente marca los minutos que me desespera.

Arrastra cansino sus negras agujas por la madrugada.


Tan indiferente me observa sentado a la vieja mesa.

Tan indiferente que me ve llorando y sigue su marcha.

Si ha visto a la mesa, risa y alegría en noches felices,

en la soledad de mi triste mesa, aun marcha inflexible.


¿Ha! corazón de engranajes y metal, que suerte tienes.

Que sigues sin pausa tu eterno camino sin gloria ni pena.

Mientras en la mesa tejo con minutos la eterna condena

de sufrir los años que aun debo vivir, y morir sin ella.


Dimas
Sonidos y ritmos que parecen eternos. como esa condena
que nos vincula a la disonancia del tiempo. somo limite
y hacia el se vierte siempre esa solemne tristeza que
deja rincones para la intimidad mas bella.
excelente la escenografia de toda la obra. saludos
de luzyabsenta
 
Evocadoras y tristes lineas impregnadas de soledad y hastío sin tener la presencia amada. Un fraternal saludo. Con mis mejores deseos de Amor y prosperidad en tus días. Hasta pronto.
 

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