Évano
Libre, sin dioses.
Flotaba mi cerebro adolescente
entre alcoholes emanando de tu sexo.
Corales las botellas, de luces las burbujas
ascendiendo entre los peces que mamaban
de pechos sumergidos en sus peores pesadillas.
Tanta boca contando las letras del diablo.
A veces entraba en tus sábanas cansadas,
apartando el humo y el olor a marihuana,
y entre el titubeo de los peces de la barra
me arrojaba a saciar la lujuria.
Mas pronto me alojaba en los brazos de tu orilla,
recogiendo el pago de mi tiempo con descanso.
Solo quería encontrar al amor,
desenterrarlo de su tumba existencial.
Quizás fuera el niño de tu sueño materno,
o un instante deteniendo la habitación de tu locura.
Me hablabas con tu lengua jeroglífica,
acariciando a mi cuerpo que vagaba por plutón
en busca de unicornios y flores de azahar.
Luego despertaba en el infierno de las voces
que gritaba el reloj de la escalera.
Mas, en ese momento imaginabas otras islas
donde los monstruos no eran de verdad.
entre alcoholes emanando de tu sexo.
Corales las botellas, de luces las burbujas
ascendiendo entre los peces que mamaban
de pechos sumergidos en sus peores pesadillas.
Tanta boca contando las letras del diablo.
A veces entraba en tus sábanas cansadas,
apartando el humo y el olor a marihuana,
y entre el titubeo de los peces de la barra
me arrojaba a saciar la lujuria.
Mas pronto me alojaba en los brazos de tu orilla,
recogiendo el pago de mi tiempo con descanso.
Solo quería encontrar al amor,
desenterrarlo de su tumba existencial.
Quizás fuera el niño de tu sueño materno,
o un instante deteniendo la habitación de tu locura.
Me hablabas con tu lengua jeroglífica,
acariciando a mi cuerpo que vagaba por plutón
en busca de unicornios y flores de azahar.
Luego despertaba en el infierno de las voces
que gritaba el reloj de la escalera.
Mas, en ese momento imaginabas otras islas
donde los monstruos no eran de verdad.
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