marcia segura
Poeta adicto al portal
Desde la pureza de la lejanía,
Aquella que no se confabula con el cuerpo
Pienso en tu boca prometida
Más allá de los cerros divisores
Aquí en la comarca de la nada
Solitaria entre tanta muchedumbre
Tu abrazo se reabre como oasis
Al cansancio comprometido del recuerdo
¡Besame!...
en la compuerta del rencuentro
En el pestañeo atolondrado del segundo
En la efímera visión de los cariños
En el centímetro divisor más pequeño
Y así en la invisibilidad de la nada
Arrimare toda mi piel a tu caricia
y con sutiliza peregrina
daré de un golpe sordo
mi entrega misionera
Y reparare,
las grietas de la distancia
y estampare,
recuerdos en tus días solitarios
Colgare un lucero por cada noche ermitaña
y endulzare con palabras nunca dichas ,
los silencios atochados
Aquí en la faz del recuentro,
Tu alma de camanchaca y polvo de arena,
Sembrara tamarugos en mi alma de fría estela
y crecerán nuevamente el verde donde todo era basta greda.
Aquella que no se confabula con el cuerpo
Pienso en tu boca prometida
Más allá de los cerros divisores
Aquí en la comarca de la nada
Solitaria entre tanta muchedumbre
Tu abrazo se reabre como oasis
Al cansancio comprometido del recuerdo
¡Besame!...
en la compuerta del rencuentro
En el pestañeo atolondrado del segundo
En la efímera visión de los cariños
En el centímetro divisor más pequeño
Y así en la invisibilidad de la nada
Arrimare toda mi piel a tu caricia
y con sutiliza peregrina
daré de un golpe sordo
mi entrega misionera
Y reparare,
las grietas de la distancia
y estampare,
recuerdos en tus días solitarios
Colgare un lucero por cada noche ermitaña
y endulzare con palabras nunca dichas ,
los silencios atochados
Aquí en la faz del recuentro,
Tu alma de camanchaca y polvo de arena,
Sembrara tamarugos en mi alma de fría estela
y crecerán nuevamente el verde donde todo era basta greda.