jesus dimitrov
Poeta recién llegado
Aun mi alma ciega
se pierde bajo su luz
el resplandor no cede espacio
a la oscuridad ni al vacío
ni el dolor adorna mi delirio.
Desde que tu piel sello un amor
en el interior febril de mis ilusiones
no hay nada que apague el incendio
ni desconsuelo que lo sofoque.
A cada momento el silencio
es un espacio infinito
como una nada trasparente
como un reflejo lúcido y clemente.
Es un viaje de retorno
pero a una dimensión indefinida
donde no hay habitantes
que no sonrían bajo el sol.
Ese pelo reluciente entre mis dedos
adormece y no cesa de soñar
a una esfera de incomnitas
a una lucha de atardeceres.
se pierde bajo su luz
el resplandor no cede espacio
a la oscuridad ni al vacío
ni el dolor adorna mi delirio.
Desde que tu piel sello un amor
en el interior febril de mis ilusiones
no hay nada que apague el incendio
ni desconsuelo que lo sofoque.
A cada momento el silencio
es un espacio infinito
como una nada trasparente
como un reflejo lúcido y clemente.
Es un viaje de retorno
pero a una dimensión indefinida
donde no hay habitantes
que no sonrían bajo el sol.
Ese pelo reluciente entre mis dedos
adormece y no cesa de soñar
a una esfera de incomnitas
a una lucha de atardeceres.
Última edición: