Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Con el dolor de la mortal herida
que me ha abierto tu ausencia permanente,
me pienso la más triste y penitente,
pues no puedo sentirme ya querida.
Después que me tuviste consentida,
que tu amor de mi dicha fue la fuente
y sentía su flujo, su corriente
colmándome en ternuras, seducida.
Ahora siento el frío de tu ausencia
y el hambre de tu amor que me doblega,
mas no lamento el riesgo de mi entrega.
Todavía recuerdo tu impaciencia
de llevarme hasta el lecho cariñoso.
¿Quién en amor ha sido más dichoso?